Cubrebocas y tapa bocas

Fuerza México tiene desde el viernes dos ventajas que han sido formalizadas: un fuerte mandato de transparencia, y un decidido estándar anti corrupción


Entre las 5 y las 7 de la tarde del 19 de septiembre, luego del terremoto que nos sacudió a todos en la Ciudad de México, el Presidente del Consejo Ejecutivo de Empresas Globales (CEEG) Frédéric García —que también encabeza Airbus— se encontraba en su casa y lo inundó una especie de desasosiego. ¿La razón? Querer ayudar y no saber por dónde empezar. Minutos más tarde una llamada y otra llamada empezaron a entrar a su celular. Uno tras otro, los presidentes de los organismos empresariales (Consejo Coordinador Empresarial; Consejo Mexicano de Negocios; ABM), empezaron a intercambiar llamadas con Frédéric para gestionar apoyos específicos. Se necesitan 100 mil cubrebocas para los rescatistas, escuchó. Los cubrebocas estaban listos esa misma noche. ¿Quién los envió? Una de las empresas globales aglutinadas en el CEEG.

Esa noche Frédéric prácticamente no durmió. Gestión tras gestión, y mensaje tras mensaje, las 52 empresas globales que representan el 10 por ciento del PIB de México activaron los protocolos de ayuda. En un momento determinado Juan Pablo Castañón llamó a Frédéric: es más fuerte de lo que pensábamos. Tras ello y a unas horas del sismo, todos los empresarios se reunieron con el Secretario de Hacienda José Antonio Meade, quien había dispuesto toda la ayuda del gobierno para facilitar la creación de un fideicomiso que sirviera de vehículo, dentro de Nafin, para auxiliar en la reconstrucción. Alejandro Ramírez lo bautizó: ¿Por qué no lo llamamos Fuerza México?. Asintieron de inmediato.

Fuerza México tiene desde el viernes dos ventajas que han sido formalizadas: un fuerte mandato de transparencia, y un decidido estándar anti corrupción. Entre los empresarios hay la convicción de que este fideicomiso puede adoptar los mejores estándares para decidir qué reconstruir, cómo lograr una consecución adecuada de proveedores calificados y cómo establecer mecanismos, avalados por su comité técnico, para la selección de los proyectos y las prioridades en las zonas afectadas. En cierta medida, hay que decirlo, el Fideicomiso Fuerza México tapará bocas de quienes piensan que todo lo que se construye en México es opaco y está tocado por la corrupción. Los empresarios están decididos a mostrar que esto no es así. No será así.

Buena parte del apoyo internacional para la reconstrucción de México está buscando los caminos adecuados para hacer llegar recursos. Este fideicomiso es el vehículo adecuado y surgió en el momento idóneo y con los elementos correctos. Servirá como un ejemplo muy patente de cómo podemos hacer las cosas en el país.

TLCAN DISTRAE EMPRESARIOS

Bájenle al sesgo monotemático, piden algunos. El énfasis en arreglar el TLCAN nos está distrayendo de las posibilidades de imaginar un México más abierto. Aferrarse a un solo mercado ya no servirá…

 

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