Cuando la ciencia y la tecnología importan

Unos jóvenes lograron desarrollar un mecanismo artificial que hace las funciones de diferentes órganos humanos

Alejandro Sánchez / Contra las cuerdas / Heraldo de México
Alejandro Sánchez / Contra las cuerdas / Heraldo de México

PARÍS.- Angelina Simoni es una mujer de poco más de 40 años de edad en quien recae la responsabilidad de hacer competitiva la economía de Francia mediante el financiamiento de proyectos innovadores para sacarlos del laboratorio e internacionalizarlos como empresas.

Tiene un equipo que visita constantemente las universidades para saber qué están haciendo los estudiantes. Intentamos financiar los proyectos que representan disrupción en el mercado para marcar una tendencia, dice la directora regional de Bpifrance para la zona de París.

Bpifrance es un banco público de inversión que mediante préstamos a corto o largo plazo de 20 años, respalda las políticas públicas del Estado y en 2018 ha tenido un crecimiento acelerado porque el presidente francés Emmanuel Macron determinó invertir dos mil millones de dólares para la investigación hasta el 2022.

-Hemos encontrado proyectos locos, pero son realizables- dice Melanie en sus oficinas frente al espumoso río Sena.

-¿Proyectos locos?

-Sé que me veo como una vieja anticuada, pero me gustan las innovaciones- agrega y suelta una sonrisa estilo Monalisa.

-Deme un ejemplo- le pido.

-Hay un proyecto loco no por su aspecto de factibilidad, sino por todo el lobby que hay alrededor. Es relacionado con la salud.

Angelina Simoni cuenta que encontró a unos jóvenes en las orillas de París que lograron desarrollar un mecanismo artificial que hace exactamente las funciones de diferentes órganos humanos, lo cual permite desde experimentar prácticas de cirugías como si fuera en humanos para olvidarse de las prácticas en cadáveres -aceleraría la formación médica y sus especialidades- hasta las implantaciones.

Es un invento que podría cambiar la historia mundial de las atenciones médicas.

El reto es acompañarlos de la mano desde su primera etapa de nacimiento, hacer que cambien los planes de estudio en las universidades y las leyes de salubridad nacional para garantizar su consolidación empresarial, hasta crear una empresa con sus empleados, su inmueble, sus autos, aparatos y herramientas.

Es la manera de fomentar la creación de los ecosistemas en que se basa el plan de Inteligencia Artificial que prometió Macron el año pasado con el objetivo de hacer de Francia el centro de financiamiento de la Unión Europea, tras la salida de Gran Bretaña de este grupo de los 28 países de la región.

Hay otros proyectos. Los préstamos se hacen sin garantía y sólo se otorgan si al mismo tiempo los interesados solicitan una deuda a los bancos privados.

De esta forma se suben Macron y los franceses al tren de la investigación y desarrollo de la Inteligencia Artificial que ya iba en marcha, pero que se negó a verlo pasar porque sabe que los que tengan qué ofrecer al mundo, van transformar la vida humana y potenciar su economía interna.

POR ALEJANDRO SÁNCHEZ

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@ALEXSANCHEZMX

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