¿Cuál es el ambiente de negocios ideal para AMLO?

“El Estado no debe diluirse o subordinarse a las fuerzas del mercado con el pretexto de que es la única manera de crecer”: Proyecto de Nación

Óscar Sandoval / Articulista invitado / El Heraldo de México

México espera impaciente. López Obrador construye el camino hacia su toma de rotesta gobernando sin gobernar. Los mercados financieros expresan su rechazo a la posibilidad de cambios. Muchos cambios son ampliamente avalados por el mercado interno.

Desde el poder político, es tiempo de dejar claro quién manda. Andrés Manuel está haciendo lo que dijo que iba a hacer. El Proyecto de Nación señala que no serían las fuerzas del mercado quienes marcarían la pauta, ¿qué es lo que nos sorprende?

Sorprende que sorprenda a la mayoría y que estemos actuando en consecuencia de lo que era y no lo que es. La arena de lo público sigue siendo el espacio de negociación política, la diferencia es que ahora ese espacio tiene premisas distintas y que quien lo votó está dispuesto a hacer sacrificios por ver ese cambio. Las consecuencias no las conocemos, las debemos construir.

Los movimientos en los mercados financieros y tipo de cambio han dejado claro que es urgente cimentar un nuevo ambiente de negocios.

Las heridas provocadas por los cambios seguirán sangrando si no entendemos que no se trata de qué reciben los empresarios a cambio de aceptar las decisiones de AMLO, sino de cómo construimos un ambiente de negocios óptimo como en el que está bien que el empresario gane, pero en equilibrio con la gente y el país.

¿Cuál es entonces el ambiente de negocios ideal para esta #4T? Uno en el que se administre la incertidumbre bajo las siguientes premisas:

1. Estado de Derecho. La falta de él ha sido el asesino silencioso. Lo hago porque puedo y soy yo debe de cambiar por un espectro en el que la ley pese más que la persona, incluidos los que personifican el poder del Estado. Este tema será protagonista de la #4T.

2. Mercado interno: indicador económico. Importa mucho lo que digan los hombres de negocios y sus reacciones en los mercados, pero también cómo reaccione el consumidor. Ambas tienen su razón de ser y deben ocupar su espacio en la toma de decisiones.

3. Todos tenemos algo de razón. Es cierto, los argumentos técnicos tienen un peso fundamental, pero también lo que la gente percibe. Aplica a las comisiones bancarias, aeropuerto y afores.

4. No hay buenos ni malos, hay intereses y el papel del gobierno es generar equilibrios entre ellos, no rechazar unos u otros.

La certidumbre se construye desde el gobierno, sus decisiones y la forma de comunicarlas, pero también desde la empresa y los mercados —financiero y de consumo—. Ahí la tarea.

SABOR DE BOCA

Los Pinos huele a historia. Javier Alatorre nos lleva hasta sus rincones íntimos con la guía de su último habitante: Enrique Peña Nieto. Básico ver esta serie de transmisiones.

 

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