Los cooperativistas de la Cruz Azul pronto ondearán banderas

Es hasta ahora, con el nuevo gobierno, que la Dirección General vuelve a ser la figura que obedece a los consejos

Alejandro Sánchez / Contra las cuerdas / Heraldo de México

En su carta de renuncia a la Dirección General de la Cruz Azul, Guillermo Billy Álvarez Cuevas envía un mensaje a los operadores que lo respaldaron en estos últimos años de investigación por lavado de dinero, al desconocer la figura con la que buscan permanecer al frente de la silla que él ocupó durante 30 años.

Fuentes bien informadas del proceso revelan que, al liberarse una orden de aprehensión en su contra por delincuencia organizada y operaciones con recursos de procedencia ilícita, Billy Álvarez termina desconociendo a la Junta de Gobierno y Administración carente de validez jurídica, creada este fin de semana, con el propósito de transferir las máximas facultades a personas cercanas a él para ejercer sus funciones y cuidarle el fuerte mientras estaba a la fuga.

Las versiones coinciden en que al sentirse cercado por la justicia y viéndose encarcelado en un penal de máxima seguridad con narcotraficantes y criminales de alta peligrosidad, está desconociendo las figuras simbólicas en las que cimentó su figura absolutista al frente de la sociedad cooperativa deportiva, como quien posee la propiedad de una empresa privada.

Billy Álvarez destaca en su carta una serie de obviedades legales que no deberían subrayarse, sobre todo respecto a una institución como la Cooperativa Cruz Azul. Sin embargo, se ve obligado a hacerlo porque mientras fue director general jamás se hicieron las cosas de manera correcta ni honestamente frente al Estado. Lo tiene que hacer, obligado por las circunstancias, pues derrotado después de tres décadas, hoy tiene que poner las reglas de la cooperativa en su justa dimensión y devolver legitimidad al organigrama, esa que tuvo secuestrada para sostener su liderazgo.

Nadie pensó que, de su propio puño y letra, Billy terminaría reconociendo como legítimos a los Consejos de Administración y Vigilancia (los pisoteó por tres décadas). A diferencia de la figura que se inventó como Junta de Gobierno, ellos son los verdaderos órganos y debieron llevar siempre las riendas de la cooperativa, pero nunca fueron respetados por Billy Álvarez debido a sus conexiones con el poder. 

Al interior de la cooperativa doblegó a los órganos de gobernanza, gracias a sus contactos de afuera. Es hasta ahora, con el nuevo gobierno, que la Dirección General vuelve a ser la figura que obedece a los consejos. Eso sí, ninguna fuente consultada niega la astucia de Billy Álvarez ni su capacidad perversa para concederse todo el poder al frente de la cooperativa durante los últimos cinco sexenios.

Es el fin de una era, la más oscura en la Cruz Azul en la que se sabe que Billy saqueó una fortuna de los cooperativistas. La dirección, ya sin él, queda como debió haber estado siempre: sin poder y como un órgano que toma nota de sus consejos administrativos y de vigilancia. Los cooperativistas no tardarán seguramente en ondear sus banderas en la Noria en señal de libertad, mientras Billy negocia que el trato que le dé la justicia sea piadoso.

POR ALEJANDRO SÁNCHEZ

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@ALEXSANCHEZMX

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