Crónica de un cambio de señales

La complicada defensa del principio de no intervención frente a la dictadura de Nicolás Maduro nos ha aislado

Verónica Ortiz / Ventana política / Heraldo de México
Verónica Ortiz / Ventana política / Heraldo de México

Washington, D.C.- El 7 de mayo se celebró la 49ª Conferencia de las Américas, convocada por el Departamento de Estado y el Consejo de las Américas (AS/COA), con destacados asistentes.

Por parte de EUA participaron el vicepresidente Mike Pence, el encargado del Departamento de Seguridad Interior Kevin McAleelan, los legisladores Marco Rubio, Bill Cassidy, Elliot Engel, el ex embajador John Negroponte, la subsecretaria de Estado Kimberly Breier, entre otros.

Por el resto del continente acudieron el presidente electo de El Salvador Nayib Bukele, la vicepresidenta de Colombia Marta Lucía Ramírez, el ministro de comercio de Canadá Jim Carr, el canciller mexicano Marcelo Ebrard, directivos de organismos internacionales, empresas energéticas y farmacéuticas.

Bajo el sugerente título Disrupción y transformación en las Américas, el tema central fue Venezuela. Pence calificó a Nicolás Maduro como el más grande disruptor de la paz y la prosperidad en la región. Lo acusó de albergar terroristas iraníes, lavar dinero del narcotráfico, recibir equipo y armamento ruso y actuar bajo las órdenes de Cuba. Defendió al presidente encargado Guaidó y al tiempo que ofreció amnistía a los militares que rompan con Maduro, amenazó con procesar a los 25 magistrados del Tribunal Supremo sometidos al régimen.

Con el discurso de Pence de fondo, Marcelo Ebrard fue cuestionado sobre la posición de México. Un miembro de la Asamblea Nacional venezolana ahí presente recordó aquello de que permanecer neutral frente a violaciones de derechos humanos es ponerse del lado del opresor.

Al día siguiente, 8 de mayo, miembros del Servicio Bolivariano de Inteligencia detuvieron al vicepresidente de la Asamblea Nacional, Edgar Zambrano, por su participación en el intento de golpe de estado del 30 de abril según justificó Diosdado Cabello, vocero oficioso de Maduro.

Seis días después, 14 de mayo, la embajada mexicana en Venezuela recibe al diputado Franco Manuel Casella. Al inesperado suceso siguió un comunicado oficial de la SRE informando la decisión de brindar protección y resguardo al político opositor. Más aún, la SRE subraya la preocupación (de México) por la situación de los derechos humanos, el debido proceso y la inviolabilidad de la inmunidad parlamentaria en Venezuela, en especial de los integrantes de la Asamblea Nacional de dicho país.

De sobra conocido es el desacuerdo entre México y EU sobre Venezuela. La complicada defensa del principio de no intervención frente a la dictadura de Nicolás Maduro nos ha aislado internacionalmente y colocado junto a no gratas compañías. De ahí el valor de la acción de nuestra embajada en Caracas y del mensaje de la Cancillería: la protección… de los derechos humanos de todas las personas, independientemente de su afinidad política. Coincidencia o no, bienvenido el cambio de señal.

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@veronicaortizo

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