Creadores de sueños

La meta de las Semanas de la Moda es seducir al cliente para hacerlo sentir parte de la fantasía, a través del consumo de sus productos

Brenda Jaet / Caprichos millonarios / El Heraldo de México
Brenda Jaet / Caprichos millonarios / El Heraldo de México

Esta semana concluyó el London Fashion Week, terminando la famosa semana de la moda en Nueva York, para continuar con la Semana de la Moda de Milán.

Días glamorosos son los que se viven en esas ciudades, así como también en las redes sociales, donde se postea a cada momento todo lo que está sucediendo, desde las pasarelas, el detrás de los desfiles, las fiestas postdesfiles y presentaciones alternas.

Y es que la derrama económica es importante para las ciudades que alojan estas plataformas, pues se tiene estimado un costo de alrededor de 4 mil dólares por persona que acude, entre comida, alojamiento, y también se dan muchos empleos provisionales en esos días.

Estos shows son una producción de realismo mágico, en donde la meta es seducir al cliente para hacerlo sentir parte de esa fantasía, a través del consumo de sus productos.

Lo que se crea es una idea, para después mercadearla de una forma muy ingeniosa. Y la verdad es que muchas marcas de lujo pierden dinero en sus líneas de ropa y en sus desfiles, pero les sirve como una herramienta muy poderosa de comunicación y branding de su marca. Es como un gancho para jalar al cliente objetivo y, una vez dentro, venderle la idea de la fantasía y que compre los accesorios, perfumes, bolsas y joyería, que es en donde en verdad se gana el dinero.

Y es que piénsalo, los desfiles de moda de hoy, de lo que menos tratan es de la ropa, es más el mensaje que manda la marca que las prendas en sí. Es la energía, el aura alrededor de la marca lo que nos atrae. Es mucho más factible comprar un capricho millonario de una bolsa de lujo por 5 mil dólares, que se puede usar una y otra vez durante años, que un vestido por el mismo precio, que si lo usas cuatro veces ya es mucho y, que aparte, corres el riesgo de que se dañe cada vez que lo mandes a la tintorería.

El que algunas marcas sean famosas y lujosas no quiere decir que vendan; por ejemplo, la marca de Victoria Beckham, la ex spice girl que este año cumplió su décimo aniversario y para celebrarlo se presentó por vez primera en London Fashion Week. Es aclamada por los críticos de moda, la misma Meghan Markle usó una de sus prendas en su foto oficial, ha sobrevivido 10 años en uno de los mercados más difíciles, pero, aun así, pierde dinero y mucho. Se estima que en 2016 perdió 11 millones de dólares. Por lo que este año decidió asociarse con NEO Investment Partners, vendiéndoles un 30 por ciento de la marca para crecer y agrandarse digitalmente en el e-commerce. También con Reebok, haciendo su propia línea de athleisure para lograr llegar a otro nicho de clientes. Beckham dice también estar interesada en expandirse a crear a una línea de cuidado de la piel.

A veces el tener un perfume o un labial de una de esas marcas exclusivas nos da un sentimiento de confort, lujo y exclusividad sin tener que hacer un gasto tan grande, ¡ahora ya sabes por qué todas las marcas tienen su fragancia!

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