CRE, callar y obedecer

El jefe del Ejecutivo está convencido de que los integrantes del órgano regulador eran chalanes de los empresarios

Luis Soto / Agenda Confidencial / Heraldo de México

Ahora resulta que los integrantes de los órganos reguladores en México, desde sus presidentes hasta los consejeros, no eran autónomos ni mucho menos independientes; estaban al servicio de los particulares y no de la sociedad. Y lo que es peor, ni siquiera sabían de la materia. Esto y más descubrieron el jefe del Ejecutivo y la secretaria de Energía, por lo que decidieron renovarlos para convertir a los titulares de esos órganos en fieles empleados

La Comisión Reguladora de Energía (CRE), por ejemplo, era uno de esos famosísimos y poderosos órganos reguladores que repartía permisos como si fueran confeti a las empresas privadas para que construyeran gasoductos, otras obras de infraestructura y otorgaran contratos, concesiones de Pemex y de la Comisión Federal de Electricidad. Estas dos empresas improductivas del Estado tenían que pedirle permiso a la CRE para operar, acusó el primer mandatario. Hubo mucha simulación, se crearon diversos organismos supuestamente autónomos, independientes, toda una constelación para operar el saqueo, para facilitar el robo, para entregar contratos, permisos a empresas particulares. Y en todos esos organismos la mayoría de los consejeros representaban a los grupos de intereses creados y nos vendieron la idea de que esto era la independencia, la autonomía, la llamada sociedad civil, que eran gente decente, porque los del gobierno eran unos corruptos, detalló.

Para corregir esta penosa situación, el presidente Andrés Manuel López Obrador instruyó a su secretaria de Energía que hiciera una talis, en donde primero debería considerar los nombres de varios asesores que participaron en la campaña electoral y que contribuyeron al triunfo el 1 de julio. Pregúntales Chío si les gustaría la CRE; no los cuestiones si conocen el sector, pues eso es irrelevante, lo que cuenta es que los recompensemos y te obedezcan, fue, al parecer, la orden del jefe. ¡Yo a la CRE ni madres; y menos ganando 100 mil pesos! Le espetaron dos que tres. Ante esta situación, la señora tuvo la brillante idea de meter en la talis a alguno de sus asesores, y a varios trabajadores o extrabajadores que provienen de las refinerías de Pemex. ¡Estos cabrones sí me van a obedecer a ciegas! Exclamó, dicen, la señora Chío.

Por más argumentos que exponen los presidentes de esos y otros órganos autónomos y sus comisionados de que nunca han actuado como empleados de las empresas ni son los responsables de ciertas acciones por las que los quieren responsabilizar, el jefe del Ejecutivo ni los ve ni los oye porque está convencido que si son chalanes de los empresarios y obedecen a sus intereses.

Ya encarrerado el ratón, al presidente del Senado, Martí Batres, le entró al tema y mostró el trotskista que trae dentro cuando afirmó: Hay de autonomías a autonomías. La autonomía de la UNAM, CNDH, INE y Pueblos Indios fortalecen a la sociedad. La autonomía de la CRE, CNDH, Cofece y otras es para fortalecer a los consorcios privados frente a las empresas públicas. ¡Ay, León!

 

 

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