Cosifican a mujeres

Tal pareciera que la mujer es vista como un “objeto” que puede arrastrarse, tirarse, embolsarse y arrojarse

Columna Invitada / Javier López Casarín / El Heraldo de México
Columna Invitada / Javier López Casarín / El Heraldo de México

¿Por qué tenemos feminicidas? Por impunidad, porque se minimiza el problema y se culpa a las víctimas, o por la inacción de las autoridades en las investigaciones, quizá por la reproducción de las violencias y el menosprecio sexista. Tal vez son todas o ninguna al mismo tiempo.

Año con año, desde el 2015 hasta 2018, se reporta un incremento en el delito de feminicidio en México. Según el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional Seguridad Pública, en 2015 se registraron al menos 407 casos; un año después, 584; en 2017 fueron 735 y, hasta noviembre de 2018, sumaban 760.

Un gran porcentaje de los homicidios tiene un componente de violencia sexual. Tal pareciera que la mujer es vista como un objeto, con poco valor, que puede arrastrarse, tirarse, embolsarse y arrojarse: se cosifica.

Estado de México, Veracruz y Nuevo León van a la cabeza en feminicidios. Las cifras en esos territorios duplica o triplica a más de 12 entidades. Y en al menos 25 estados se registraron feminicidios de menores de edad, en mayor o menor medida. Según las estadísticas oficiales, 366 municipios, de los cuales 100 tienen focos rojos diseminados por todo el país.

Llama la atención que Ciudad Juárez encabeza otra vez la lista cuando por más de una década tuvo la atención internacional por las mujeres asesinadas en total impunidad casi de forma sistemática.

Desde hace varios años quedó demostrado que la omisión de acción y reacción de las autoridades ante las denuncias de desaparición no sólo favoreció que las mataran, sino también que las mantuvieran privadas de libertad y que las torturaran. Así se estableció en la conocida sentencia Campo Algodonero de la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH).

Desde 2009 condenaron a las autoridades mexicanas a capacitar a los agentes del Ministerio Público, a sus policías, para evitar la discriminación en las investigaciones que realizan, y que se repitieran las violaciones a los derechos humanos, como las que sufrieron Laura Berenice Ramos Monárrez, Esmeralda Herrera Monreal y Claudia Ivette González, quienes fueron secuestradas, abusadas sexualmente y asesinadas en Ciudad Juárez, pero fue hasta 2016 que la SCJN emitió los elementos para juzgar con perspectiva de género y garantizar a las mujeres el acceso a la justica en condiciones de igualdad.

Hoy también se encuentra en esa lista roja: Culiacán, Monterrey, Ecatepec, Chihuahua, Acapulco, Guadalupe, Nezahualcóyotl, San Luis Potosí, Coatzacoalcos, Juárez, Cetro, Chimalhuacán, Puebla, Mexicali, Gustavo A. Madero, Tecámac, Hermosillo, Cárdenas, Veracruz, Tijuana, San Cristóbal de las Casas, Iztapalapa, Tlalpan y Zumpango.

De nada han servido las sentencias internacionales contra México, ni la demanda de la ONU para que se adopten medidas urgentes para prevenir y sancionar las muertes violentas, homicidios y desapariciones forzosas de mujeres. Las víctimas se elevan, sin que se atienda una problemática social tan grave, que al final constituye una forma de discriminación. ¿Por qué tenemos feminicidas?

 

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@YDLAN

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