Corrieron hasta a los que pagan

En la Secretaría de Finanzas de la CDMX no hay quien se encargue de ejecutar los pagos de la burocracia

Esperanza Barajas / Primer Cuadro / Heraldo de México
Esperanza Barajas / Primer Cuadro / Heraldo de México

Es lógica la desconfianza del gabinete de la jefa de Gobierno, Claudia Sheinbaum, respecto a la gente que formó parte de la anterior administración. Es normal el relevo en los cargos para que llegue el equipo en que confían para desarrollar el proyecto que tienen en mente para la Ciudad de México. Lo que no se puede entender es que hagan el relevo sin tener cuadros medianamente preparados para la responsabilidad que enfrentarán y como muestra está el área de pagos de la Secretaría de Finanzas que retrasó la primera quincena de la burocracia en la capital.

Desde el viernes 14 de diciembre una parte importante de la burocracia esperaba que el pago de su quincena se registrara en su cuenta como normalmente sucedía, pero no fue así. Pasaron los trabajadores todo el fin de semana revisando en qué momento caía el dinero y nada. Hasta el lunes se enteraron que les pagarían en cheques.

Todo el fin de semana, el área de pagos de la Secretaría de Finanzas, dependencia que encabeza Luz Elena González, se la pasó firmando cheques para que la gente pudiera cobrar. Las colas de Banco Afirme eran interminables y el personal no se daba abasto.

Resulta que en la cadena de la barredora aplicada por el nuevo gobierno se llevó entre otros a quien estaba encargado del sistema de pagos y no colocó a alguien que medio de le entendiera, por eso tuvieron que recurrir a la antigüita para sacar la quincena fuera de tiempo. Ya saben que el problema no se va a resolver en la segunda quincena de diciembre.

Esa información no la han bajado a todas las dependencias porque muchos trabajadores no entienden por qué no han cobrado la primera quincena o la razón del retraso, sobre todo porque en muchas áreas de gobierno se les advirtió que les retendrían pagos o los inhabilitarían si no firmaban las renuncias.

Muy poco tacto y mucho maltrato han recibido los empleados de gobierno por parte del nuevo equipo; hay casos tan absurdos como pedir la renuncia a personas que tienen contratos con fechas de conclusión definidas, bastaba con decirles que no se les renovarían y ya, pero esa actitud es agresiva y grosera, además de innecesaria.

Se pudieron haber ahorrado esta situación si desde el periodo de transición los equipos de José Ramón Amieva y Claudia Sheinbaum pactan las renuncias en todos los diferentes niveles, no sólo directores y subdirectores. Así el personal de la llamada estructura no hubiera pasado por tantos sinsabores.

Es cierto que hay un montón de aviadores, gente que es cuota política y por lo tanto no trabaja; pero también, profesionales, especialistas y gente trabajadora que no merece las groserías, la desconfianza.

Así podrían haber empezado de cero, con oficinas vacías y sin malas caras.

A LA VUELTA 

Este Primer Cuadro se toma unos días de asueto y reflexión. Nos reencontramos el 2 de enero.

 

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