Cooperación con Centroamérica: lo intentaremos por enésima vez y está bien hacerlo

La historia nos ha enseñado que México sólo puede hacerse responsable del desarrollo de México

Vanessa Rubio  / Heraldo de  México
Vanessa Rubio / Heraldo de México

Al tiempo que felicito la estrategia de la Cancillería para fortalecer la cooperación con los países hermanos de Centroamérica, particularmente los del Triángulo Norte —Guatemala, Honduras y El Salvador—, quisiera hacer un recuerdo para la historia de ese fideicomiso del que ayer se publicaron modificaciones en el Diario Oficial de la Federación.

Era el último año del sexenio del presidente Felipe Calderón y queríamos fortalecer la cooperación con los países centroamericanos. Se decidió entonces por la modernización de un Acuerdo de cooperación que ya tenía México con Centroamérica que databa desde los 1990, el Pacto de San José, donde nuestro país había creado un fondo revolvente con una pequeñísima parte de las ventas que se hacían de petróleo a esa región y con ella se construyeron varios proyectos de desarrollo. Recordemos, por ejemplo, la Alianza para la Prosperidad (se le llamaba P4P por sus siglas en inglés) que se hizo con el presidente Bush o al Plan Puebla-Panamá del presidente Fox. Lo que se hizo en 2012 fue renovar ese fondo, hacerlo fideicomiso, y permitir que se potenciaran los recursos y con ello se podrían hacer más proyectos y de mayor calado. México hizo o contribuyó en carreteras, caminos, puentes, mercados y hospitales en la región de 2012 a la fecha. Varios de los mismos fueron anunciados o inaugurados a nivel presidencial o de secretarios de Estado. Y ese fideicomiso ayudó en su momento, hacia 2013, a manejar con integralidad la relación con los países del Triángulo Norte en el contexto de la crisis del éxodo de menores migrantes no acompañados.

La cooperación de México con Centroamérica, a veces apoyada políticamente y con recursos desde EU o de organismos internacionales como el Banco Interamericano de Desarrollo, data de décadas atrás. Las intenciones han sido buenas y se han concretado proyectos, pero la historia nos ha enseñado que México sólo puede hacerse responsable del desarrollo y la prosperidad de México. Ello no va en detrimento de ver con corresponsabilidad y solidaridad el tema del desarrollo de Centroamérica, pero lo que se pueda lograr acaba quedando en un gesto (absolutamente necesario) de política exterior y en unos buenos proyectos.

Nuestro gobierno anunció hace unos días un apoyo a El Salvador de 30 millones de dólares con este fideicomiso fortalecido. El Producto Interno Bruto de Guatemala, Honduras y El Salvador es de más de 123 mil millones de dólares. Deseo de corazón que en esta nueva etapa de cooperación de México, en particular con estas tres naciones hermanas, rinda frutos positivos y tenga gran éxito El Plan de Desarrollo Integral que ha anunciado el actual gobierno, pero siempre, es importante poner los temas en perspectiva.

 POR VANESSA RUBIO 

SENADORA DEL PRI 

@VRUBIOMARQUEZ

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