Y los líderes de porros cuándo

Y los líderes de porros cuándo

Han transcurrido casi 40 días desde que un grupo de porros salió del Estado de México, cruzó la ciudad a bordo de autobuses, entró a Ciudad Universitaria a golpear estudiantes sin que ninguna autoridad del gobierno capitalino o de la UNAM se los impidiera y nada se sabe de los líderes, a pesar de que hay 18 detenidos.

 

El proceder de la policía capitalina fue tolerante y omisa en la golpiza del 3 de septiembre, mientras los responsables de vigilancia dentro del campus universitario actuaron como cómplices, pero de esos comportamientos, nadie dice nada; a pesar de que en la ciudad hay más de 15 mil cámaras de video vigilancia que no sirvieron para prevenir ese delito.

 

¿Quién contrató a esos golpeadores, quien les pagó, quién puso a disposición los camiones?, son preguntas básicas que debieron responder los 18 porros detenidos, con lo que se sabría quién manda a estos delincuentes que operan en la UNAM. Pero parece que esos líderes son etéreos.

 

La Rectoría seguirá insistiendo a las autoridades correspondientes el esclarecimiento de los hechos y la identificación y detención de los agresores faltantes para proceder en consecuencia, esa fue la respuesta del rector Enrique Graue ante el pliego petitorio de los universitarios respecto a la eliminación de grupos porriles. O sea nada.

 

Y respecto a la demanda de las medidas implementadas contra los responsables de la violencia, el rector hace una larga argumentación para decir que se han expulsado a 31 alumnos, pero también refleja la lentitud con que se procesan en la universidad casos de emergencia como estos.

 

Explica que el 7 de septiembre, 4 días después de la golpiza, la Comisión Especial de Seguridad del Consejo Universitario hizo un llamado para que cualquier persona aportara pruebas por correo electrónico. Hasta el 19 de septiembre, 16 días después, pidieron al Patronato Universitario determinar sí algún funcionario o trabajador era responsable y hasta el día de hoy el rector Graue aun espera esas conclusiones para poder proceder.

 

De verdad es muy complicado preguntar a las personas que estaban en las casetas de vigilancia quién les dio a orden para permitir que ingresara al campus un camión con porros; no basta con ver los videos donde Teófilo Licona, coordinador de vigilancia en la universidad, actualmente suspendido, se puso a lado de los porros y no hizo nada para proteger a los estudiantes, para probar que tiene un vínculo con ellos y de ahí desatar la cadena.

 

Falta que todas esas resoluciones se conozcan en la Comisión Especial de Seguridad del Consejo Universitario. Al paso que van, Enrique Graue va a concluir su periodo como rector y el tema de los porros, así como la violencia del 3 de septiembre en la UNAM va ser un expediente abierto.

 

Si fue bastante criticable la actitud de los estudiantes el 4 de octubre frente al rector, la respuesta que dio una semana después está en las mismas condiciones.

 

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