Contrastes

La estrategia de contrastes en la campaña de Meade llega en un momento crítico para el candidato del PRI, quien de acuerdo con distintas encuestas perdió alrededor de 2 puntos a partir del inicio formal de la competencia electoral, en abril

Contrastes

Esta semana la campaña de José Antonio Meade emprenderá una etapa definitoria en sus aspiraciones a la presidencia. La intención es desatar un bombardeo con las propuestas del candidato del PRI en temas sustantivos, con el propósito de llevar a los electores a un territorio de contrastes que permita comparar sus propuestas con las de Andrés Manuel López Obrador.

Esta parte de la estrategia comenzará con el tema educativo. Meade explicará los resultados que según el gobierno del presidente Enrique Peña ha logrado la reforma educativa puesta en marcha al inicio del sexenio.

La intención es mostrar a los electores la manera en la que la reforma educativa ha logrado romper viejos hábitos y estructuras políticas para preparar a los maestros y poner en sus manos la posibilidad de ascender en la escala magisterial, desterrando cuotas y vicios sindicales en beneficio de los alumnos.

El contraste consistirá en explicar a los electores que la reforma educativa es parte de las reformas estructurales que ya han comenzado a rendir resultados y requieren planes de continuidad.

En este ejercicio de contrastes, la campaña de Meade pretende convencer a los ciudadanos de que López Obrador representa una idea obsoleta del país, con propuestas del pasado, como el planteamiento del candidato de la Coalición Junto Haremos Historia de poner en marcha un programa estatista semejante al que desplegaron Luis Echeverría y José López Portillo en 1970 y 1976, cuando el país creció hasta un 7 por ciento en un año.

La intención es mostrar a Meade como un candidato con visión de futuro y a López Obrador como un político del pasado, cuya idea y propuestas se centran en el populismo o en estructuras y mecanismos corporativistas que tienen el único propósito amasar un poder autoritario.

La  estrategia de contrastes en la campaña de Meade llega en un momento crítico para el candidato del PRI, quien de acuerdo con distintas encuestas perdió alrededor de 2 puntos a partir del inicio formal de la competencia electoral, en abril.

Ricardo Anaya se atoró en la frontera de los veinte puntos porcentuales, en tanto que Andrés Manuel López Obrador creció alrededor de tres puntos y de acuerdo con el promedio de todas las encuestas ha logrado rebasar los 40 puntos en intención de voto.

El descenso de Meade en los porcentajes de preferencia coincide con el inicio de la parte más agresiva de la campaña del PRI, que la última semana difundió mensajes dirigidos a atizar el miedo de los ciudadanos respecto a propuestas de AMLO como activar una amnistía para pacificar el país o cancelar la reforma educativa, pese a que según el gobierno ha significado avances sustantivos en la preparación de las futuras generaciones de maestros.

Al menos en la parte inicial de la estrategia, los mensajes centrados en el voto del miedo no han tenido el efecto esperado. A mitad de abril, no hay indicios de que Meade llegará a mayo, como calculaba el PRI, en el segundo lugar y a una menor distancia de López Obrador.

 

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