Contrapesos y legalidad

Uno de los temas más discutidos sobre Trump es el daño que está causando a la democracia estadounidense

Verónica Ortiz / Ventana política / Heraldo de México
Verónica Ortiz / Ventana política / Heraldo de México

WASHINGTON, DC. Se cumplen dos años de la llegada de Donald Trump a la Presidencia de Estados Unidos. Puede ser mucho o poco tiempo, según se vea.

Como he venido platicando con los lectores de este espacio, paralelamente a todos los debates sobre el triunfo de Trump y su desempeño en el gobierno, uno de los temas más discutidos es el daño que este personaje está causando a la democracia estadounidense. Y, por ello, la relevante fortaleza y resistencia que han mostrado otros poderes, destacadamente el Congreso y el Poder Judicial.

Desde el rechazo en tribunales a los vetos migratorios decretados por Trump hacia países mayoritariamente musulmanes, hasta la negativa de demócratas, e incluso algunos republicanos, a financiar el famoso muro en la frontera con México o a comprometer las investigaciones del fiscal Mueller.

En un imperdible artículo en The New York Times, Thomas Friedman habla del incesante ataque del mandatario hacia lo que hace verdaderamente grande a Estados Unidos: la independencia y apartidismo de instituciones como los tribunales, el ejército, el FBI, la Patrulla Fronteriza o la burocracia federal. (https://www.nytimes.com/2019/01/15/opinion/trump-roberts-shutdown.html?action=click&module=Opinion&pgtype=Homepage).

Lo importante para Friedman es que dichas instituciones no son conservadoras o liberales, ni fueron creadas para servir a un partido político o a un presidente, sino para dar certeza legal a todos los ciudadanos. Dicha autonomía y calidad profesional, dice, es la que atrae a migrantes de todo el mundo que arriesgan la vida por llegar a este país. Friedman agrega que ha pasado cuatro décadas reportando desde países con muy frágil institucionalidad: Rusia, China, Emiratos Árabes, Turquía o Venezuela, donde los caprichos arbitrarios de un líder o su partido dictan todas las decisiones públicas. No hay estado de derecho construido sobre instituciones sólidas, lo cual genera un deterioro muy peligroso.

De ahí la importancia de cada acción en defensa de la independencia de poderes y el profesionalismo de los servidores públicos que los integran.

No sorprende que los países con mayores libertades y protección de derechos humanos sean aquellos donde los contrapesos democráticos ejercen plenamente sus funciones. Incluso desigualdad y rezagos disminuyen con más democracia, no con menos.

Y la evidencia global muestra que no hay sustituto para la creación de instituciones y el apego a la legalidad. Tampoco hay atajos que garanticen beneficios permanentes.

Mala señal.– La renuncia de Janine Otálora a la presidencia del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación y la designación de un magistrado afín al lopezobradorismo debilita al tribunal y pone en duda la autonomía de la máxima instancia en la materia. Justo el tipo de señales que nos acercan más a un régimen populista que a una democracia funcional.

 

[email protected]

@veronicaortizo

¿Te gustó este contenido?




Lo mejor del impreso
OpiniónBueno / Malo / Feo

Bueno, malo y feo