Contradicciones mexicanas

Un reciente reporte de la agrupación Freedom House señala el uso en México de aproximadamente 75 mil cuentas para abrumar a la oposición política en Twitter

Contradicciones mexicanas

De creer a la organización Freedom House, el gobierno mexicano ha logrado controlar internet a tal grado que ha logrado abrumar a la oposición política, sobre todo en Twitter.

Un reciente reporte de la agrupación sobre la libertad en las redes señala que en México, aproximadamente 75,000 cuentas automatizadas conocidas coloquialmente como Peñabots han sido empleadas para abrumar a la oposición política en Twitter.

Cuando surge un nuevo hashtag para crear conciencia sobre un escándalo de protesta o corrupción, los partidarios del gobierno emplean dos métodos para jugar con el sistema a favor del presidente Enrique Peña Nieto.

En un método, los bots promueven hashtags alternativos que alejan a los originales de la lista de los 10 principales. En otro método conocido como intoxicación con hashtag, los bots inundan los hashtags antigubernamentales con publicaciones irrelevantes para enterrar cualquier información útil.

El envenenamiento hashtag puede tener consecuencias en el mundo real: al no poder acceder a mapas de actividad policial y rutas de salida seguras, muchos manifestantes pacíficos en México no pudieron huir de las zonas peligrosas y en su lugar se enfrentaron a una fuerza excesiva por parte de la policía.

La acusación es seria. México es uno de los países donde, a decir del reporte de Freedom House ha habido un descenso en las libertades.

No sería tampoco el único detalle. Después de todo, como recuerda el texto, es el país donde gobiernos estatales gastaron millones de pesos en una herramienta presuntamente diseñada para combatir la delincuencia, pero usada para interceptar llamadas de críticos y opositores.

Y no es que haya falta de delincuentes: hay partes del país donde se alega que grupos delictivos disputan el control a los poderes gubernamentales y los agentes de autoridad, de gobernadores abajo, parecen aliados si es que no sometidos, a poderes fácticos.

Parece incongruente, sobre todo en un país donde los índices de impunidad sobrepasan 90%.

Es un país también donde las quejas y denuncias por corrupción son crecientes aunque los resultados sean hasta ahora mínimos.

La aparente contradicción pinta una imagen surrealista. La alegada eficiencia de las actividades contra los disidentes políticos en internet; cierto que para colocar y usar robots o instrumentos electrónicos no se requiere de agentes mal pagados o funcionarios venales.

Pero la otra parte requiere de la participación activa o por omisión de las autoridades. Se trata de las imágenes contrastantes de asaltos a mano armada, a plena luz del día y en avenidas transitadas, mientras a unas calles agentes de policía acechan semiemboscados para levantar multas de tráfico; se trata de la presencia de huachicoleros y narcotraficantes que actúan con indiferencia a las posibilidades de ser detenidos o castigados, sin olvidar prisiones en manos de los internos o de un sistema judicial enfermo.

 

Columna anterior: Es un poco y un mucho ver quién pestañea primero

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