Contra las balas, moralismo

AMLO dio una ecuación de una simpleza abrumadora para explicar un problema complejísimo: consumo= violencia

Julio Patán / Malos Modos / Heraldo de México

Dijo el Presidente que 60% de los que pierden la vida diariamente, 60% de los asesinados en enfrentamientos, se demuestra (sic) que están bajo los efectos de drogas o de alcohol, pero fundamentalmente de droga. Por eso (sic) estos crímenes tan despiadados, que generan tanta tristeza.

Entonces, necesitamos dejar en claro que las drogas, sobre todo las drogas de la actualidad (sic) … destruyen.

Es preocupante la declaración, y en muchos planos. Está, para empezar, la cifra inventada, sin referencias a un estudio concreto. Pero pues es que los estudios son tecnócratas y neoliberales.

No paró ahí el Presidente. Habló también de las mamás que no encuentran a sus hijos, las mamás que sufren porque ya los hijos cayeron en la drogadicción, las mamás que tienen hijos en las cárceles, las mamás que pierden a sus hijos porque son asesinados.

¿Tenemos problemas graves de adicciones en México? Sin duda. ¿Hacen falta más estudios precisos sobre este problema y más programas para enfrentarlo? Seguro. Pero el Presidente no hablaba de eso.

El Presidente conectó sin matices la violencia con el consumo, es decir, trazó una ecuación de una simpleza abrumadora para explicar un problema complejísimo: consumo = violencia.

Coherentemente, dijo también que no contemplaba la despenalización de la mariguana para uso lúdico: sólo para uso medicinal.

Y es que, me temo, en estos asuntos el Presidente es de una coherencia a toda prueba.

El Presidente que asimila la sangre a los estados alterados de conciencia, o sea: el que convierte a la víctima en responsable del crimen, es el que, por decreto, prohibió la importación de cigarrillos electrónicos, supongo que convencido de que te hacen mal y de que puede decidir sobre tu cuerpo, y con todo y que, según estudios que, claro, nadie en el gobierno toma en cuenta, hacen mucho menos daño que los cigarrillos de toda la vida.

Es el mismo que dice que va a moralizar y depurar la vida pública.

El que cree que solucionar los problemas de raíz equivale a que todos seamos buenos.

Se me ocurre que también es coherente cuando entiende que la respuesta a la drogadicción es que las madres, esas que sufren al perder a sus hijos, se queden sin estancias infantiles: en casita, a educarlos como buenos cristianos, y a dejar de sufrir por ellos como premio.

¿Cómo se le llama a interpretar todos los problemas en clave moral, y consecuentemente darle a todos una solución moral, digamos una Cartilla o una Constitución? Moralismo, sí.

Mientras, las muertes violentas aumentan, los feminicidios no digamos, y de paso los índices de adicción, particularmente entre los jóvenes, que seguirán yendo a prisión cuando no puedan acreditar que la mota en el bolsillo es para el cáncer.

Por supuesto, los conservadores son otros.

POR JULIO PATÁN
JULIOPATAN0909@GMAIL.COM
@JULIOPATAN09

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