Contra el maltrato

Así como una generación tiene una deuda con su predecesora con respecto al legado positivo, también en el plano familiar los individuos tienen una responsabilidad que cumplir con sus mayores

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Sara Elvira Morgan / Columnista invitada / Editorial El Heraldo de México

Un tema sensible en la agenda global de los derechos humanos es el maltrato a los adultos mayores, el cual implica de fondo la falta de valoración a quienes deberían suscitar la mayor de las consideraciones por sus ejemplos vitales, los esfuerzos formativos y sus contribuciones a las colectividades.

Así como una generación tiene una deuda con su predecesora con respecto al legado positivo, también en el plano familiar los individuos tienen una responsabilidad que cumplir con sus mayores. El nivel de bienestar que se procure a los adultos de edad representa un parámetro de la salud de todo grupo humano.

Según la Organización Mundial de la Salud, el maltrato a los adultos mayores ha de entenderse como un acto único o repetido que causa daño o sufrimiento a una persona de edad, o la falta de medidas apropiadas para evitarlo, que se produce en una relación basada en la confianza.

Sus expresiones pueden incluir maltrato físico, psíquico o emocional, así como el abuso de confianza en el plano económico.

La negligencia hacia ellos constituye igualmente un maltrato. Este hecho, generalmente soterrado, se proyecta en la actualidad como un factor que trastoca el bienestar de esta parte de la población, cuya presencia puede producirse tanto en sociedades de altos como de bajos ingresos, o en los diversos estratos de las mismas.

A pesar de la carencia de datos certeros sobre este problema, la propia OMS ha señalado que una de cada seis personas mayores ha sufrido algún tipo de maltrato, tanto en sus espacios familiares, como en las estancias o centros de atención, con los consiguientes daños emocionales o físicos.

La dimensión del problema apremia a la acción, en razón de que la proyección indica que la población mundial de personas adultas mayores pasará de alrededor de mil millones en la actualidad a dos mil millones hacia 2050.

Con esta realidad, es urgente un cambio cultural que revierta sustantivamente el problema.

En esa ruta, el 15 de junio ha sido establecido por la ONU como el Día Mundial de Toma de Conciencia de Abuso y Maltrato en la Vejez, como una valiosa iniciativa que busca incidir en los ámbitos individuales, relacionales, comunitarios y socioculturales, involucrando al mayor número posible de países en este esfuerzo.

Se pretende que en los diversos contextos se trabaje en un plano preventivo con campañas de sensibilización social e institucional, avanzando en la detección de víctimas y agresores, y articulando tareas específicas, por ejemplo, la formación de cuidadores.

Desterrar el maltrato hacia este sector es un imperativo ético que tenemos que asumir todos.

Reconocerles el papel que han jugado como puentes intergeneracionales, es un acto que los dignifica a ellos, pero también a nosotros. La gratitud como un valor esencial del ser humano.

POR RODOLFO LARA PONTE 

AUTOR EN DERECHOS HUMANOS

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