Pueblo feliz y triste gobernación

En los 136 artículos que integran la Constitución, el auténtico y primigenio concepto subjetivo por excelencia, solamente tiene una mención de carácter retórico, pues el artículo tercero alude a que la educación debe fomentar el “amor” a la patria

Lorena Piñón
Lorena Piñón Rivera / Columnista / Candidata a la Presidencia Nacional del PRI/ Columnista de El Heraldo de México

Si uno busca en la Constitución un concepto tan subjetivo como el de felicidad o el adjetivo de feliz, no lo va a encontrar. Y es que ni el Estado (con E mayúscula) ni un gobierno (por muy progresista que se autoproclame) tiene la atribución ni el mandato de darle felicidad al pueblo; a lo mucho aspiran a lograr el bienestar de la población.

En los 136 artículos que integran la Constitución, el auténtico y primigenio concepto subjetivo por excelencia, solamente tiene una mención de carácter retórico, pues el artículo tercero alude a que la educación debe fomentar el amor a la patria.

Con el ánimo de desagraviar, la cursilería no provino del constituyente, sino de la Legislatura que despidió al Presidente Ávila Camacho; pues el 30 de diciembre de 1946 se publicó en el Diario Oficial de la Federación, la segunda reforma en la historia del artículo tercero, en donde decidieron intercambiar la expresión fomentar el amor a la patria, en lugar de la más razonable construcción sociológica de fomentar la identidad nacional.

Pero la vida y la política es de contrastes. Para muestra, el artículo 87 de nuestra Carta Magna, el cual refiere que el Presidente de la República, al asumir el cargo, protesta guardar y hacer guardar la Constitución y las leyes que de ella emanen. Esta aseveración infiere que los integrantes del gabinete federal deben plegarse al mismo mandato constitucional, de hacer que la ley prevalezca durante su ejercicio.

Pues esta semana todo se puso de escándalo cuando la Secretaria de Gobernación Gloria Sánchez Cordero se resbaló al momento en que se hizo viral en redes sociales que la Ministro en retiro no descartaba negociar la paz con grupos armados. Apenas se estaba diluyendo el sospechosismo por una supuesta mala interpretación, cuando hizo irrupción el Subsecretario de Gobierno, para dar la nota de que estaba apoyando a grupos identificados con el crimen organizado en La Huacana, Michoacán.

Todo se descontroló cuando el Gobernador Silvano Aureoles afirmó que en esa movilización del Subsecretario de Gobernación, había personajes siniestros y se les trataba como si nada. En consecuencia el impasible Presidente López, no tuvo más remedio que aceptar que la conducta del envalentonado subsecretario, no había sido consentida por él y menos por la secretaria Olga Sánchez. Lo más triste fue cuando el Presidente le pidió al inefable subsecretario Peralta que respetara la Constitución ¿pues acaso no es algo obvio?

En el anterior organigrama de la SeGob, existía una Subsecretaría de Enlace Legislativo y Acuerdos Políticos, ahora sólo es un recuerdo. En el nuevo Reglamento Interno de la SeGob, su artículo 5 fracción XXV establece que: Son facultades indelegables de la persona Titular de la Secretaría… Fijar la política que deberá seguir la Secretaría para fomentar el desarrollo político; el fortalecimiento de las instituciones democráticas; el establecimiento de acuerdos políticos y consensos sociales, así como la promoción de la formación cívica y la participación ciudadana, salvo en materia electoral.

Mientras el pueblo es feliz sin una subsecretaría de acuerdos políticos, la triste Secretaria de Gobernación delega atribuciones indelegables para consentir encuentros entre representantes de la secretaría con presuntos infractores de la ley ¡para pactar acuerdos políticos!

POR LORENA PIÑÓN RIVERA
SECRETARIA DE GESTIÓN SOCIAL DEL COMITÉ NACIONAL DEL PRI
@LorenaPignon

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