Consulten, que yo decido

¿Quién convoca a consulta sobre NAIM? Pone democracia en riesgo por mantener su agenda a la cabeza

Consulten, que yo decido

MLO es más que un animal político, me afirman y sostienen: lleva 18 años creando su imagen, impuso agenda en el gobierno de la Ciudad de México y actualmente, desde el inicio formal de la última contienda presidencial, dicta la nota importante de la vida nacional a los medios.

Es posible, les respondo, cuando evoco los berrinches de Ricardo Salinas Pliego por el resultado mediático de las conferencias matutinas del entonces Jefe de Gobierno.

Él es su propio director de comunicación social; concibe en términos políticos los sesgos de su discurso y la deriva de sus decisiones, por superficiales e innecesarias que parezcan.

Medito en las afirmaciones anteriores ante la inminencia de la consulta popular sobre el destino, o no, del AIM en Texcoco, y lo primero que se me ocurre es preguntarme cuál es la autoridad que convoca y si la respuesta es vinculante.

Realmente no importa, AMLO hace con esta pregunta un ejercicio a su poder de convocatoria y a su capacidad de inducción ante una respuesta que él conserva en lo más recóndito de su intimidad.

Otro de los propósitos es tener los argumentos suficientes para modificar la ley de adquisiciones y poner su impronta en el futuro urbano de la ciudad que fue su primer peldaño al poder presidencial, porque -ahora lo sabemos- las terminales aéreas de Toluca y esta Ciudad crecerán y se remodelarán para darles vida útil como ocurre en urbes como París y Nueva York, que se sirven de dos o tres aeropuertos.

Otra interrogante que me ronda la cabeza es el alcance de la consulta: ¿debe ser en la República o sólo destinada a la población de la Ciudad de México y su zona conurbada? El tamaño de la inversión y uso y destino de los ingresos que genere, obligan a considerar que la consulta ha de ser nacional, porque su deriva en democracia y ejercicio del poder tiene esos alcances: la respuesta importa menos que la actitud de la ciudadanía, de los electores que lo llevaron al poder.

Es previsible la desnaturalización del ejercicio democrático.

¿Cómo va a resolver de manera política y mediática las consecuencias del resultado? Esa parte radical de los electores que lo encumbraron anhelan la cancelación de la obra en Texcoco, el endurecimiento de las propuestas sociales de AMLO, lo que no ocurre con esos otros grupos que también esperan su respuesta, y están alineados atrás de Alfonso Romo y Carlos Urzúa.

La intuición es clara: Carlos Slim encabezará el grupo de empresarios que se beneficiarán con la concesión total del NAIM (obvio, puedo equivocarme), mientras el gobierno conserva lo que ya existe en Balbuena y Toluca.

¿Era necesario estirar la liga? ¿Es prudente y oportuno empezar a lastimar la legitimidad antes de siquiera tomar posesión? ¿Importan más la nota y la opinión pública que la democracia? Resentiremos las respuestas después del puente Guadalupe-Reyes, cuando de verdad empiecen a ser culpables de lo bueno y lo malo que aquí ocurra.

 

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