¿Consulta? ¡No nos acostumbremos!

Resulta peligroso querer justificar una decisión con base en un ejercicio que no tiene fundamento legal

Arturo Sánchez Gutiérrez / Decano Escuela de Gobierno del Tec de Monterrey

El fin de semana pasado se realizó un ejercicio de consulta a los ciudadanos de Morelos y algunos de Puebla y Tlaxcala. El tema: la pertinencia o no de construir una planta termoeléctrica en Morelos. Como en consultas anteriores, el resultado era conocido con anterioridad: 59.54% votó por el sí y 40.12% por el no.

El contexto fue de protestas y movilizaciones ciudadanas en contra del proyecto de la termoeléctrica y de la consulta misma, además del asesinato de uno de los principales activistas en contra del propósito presidencial.

Lo que resulta peligroso es querer justificar una decisión con base en un ejercicio que no tiene fundamento legal y que no cumple con los mínimos estándares de un proceso democrático.

Todavía es más peligroso que ahora nos acostumbremos a que sea la Secretaría de Gobernación la que decida cuándo se realiza la consulta, en dónde, con cuántas casillas, con qué funcionarios electorales, con qué pregunta se consulta, además de no contar con un instrumento para impugnar procedimientos y resultados de los cómputos.

Se olvida que la lucha ciudadana y de la oposición desde los años 80 buscó que los procesos electorales se realizaran con garantías de equidad, de libre participación y con procedimientos confiables.

Hoy, las llamadas consultas se realizan en condiciones lamentables. Los datos son elocuentes: en la elección del año pasado, el INE instaló 2 mil 421 casillas en Morelos para facilitar la votación, ahora se instalaron sólo 150. En el 2018 votó 65.89% del millón 123 mil ciudadanos que conformaban el listado nominal del estado.

Ahora votaron 43 mil 176 ciudadanos que equivale a 3.01% del listado nominal actual. En Tlaxcala y Puebla ocurrió lo mismo.

Lo peligroso es creer que con esos datos se pueda hablar de un verdadero ejercicio democrático y que nos acostumbremos a la violación cotidiana a los derechos ciudadanos establecidos en el artículo 35 constitucional. Si lo que se quiere es facilitar las consultas y fortalecer a las instituciones de la democracia, el camino de la reforma legal está abierto.

Pero si nos acostumbramos a ejercicios y simulaciones como el del fin de semana, no nos extrañe que la Cuarta Transformación busque retornar a la Secretaría de Gobernación el control del Registro Federal de Electores, por ejemplo.

Se dirá que el ejercicio en Morelos estuvo acompañado por las comisiones de Derechos Humanos, Nacional y del Estado, pero su presencia no garantiza la calidad de los procedimientos y de la organización democrática.

Son muchas las alternativas para perfeccionar este tipo de ejercicios; existen instituciones autónomas, estatales y nacionales que podrían facilitar el trabajo; sería conveniente ensayar procedimientos que hicieran más baratos y eficientes los procesos; lo que se requiere es voluntad política democrática, precisiones legales constructivas y el fomento de las buenas prácticas de las instituciones que permitieron la transición en México.

 

Ex consejero electoral

@ArturoSanchezG

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