Construcción Naval en México: Una Necesidad Estratégica

Idealmente, la 4T debería facilitar la creación de alianzas estratégicas con inversionistas interesados en potenciar su presencia en México

Iñigo Guevara / Analista / Heraldo de México
Iñigo Guevara / Analista / Heraldo de México

El sábado 20 de julio, la Secretaría de Marina botó la octava -y hasta ahora última- patrulla oceánica (PO) de la clase Oaxaca, bautizada como ARM Tabasco, desde el Astimar No.1 en Tampico. Abrazando la tradición en la relación político-naval mexicana, su madrina fue la señora Beatriz Gutiérrez Müller, esposa del presidente Andrés Manuel López Obrador.

La Tabasco es un buque de PO que desplaza 1,680 toneladas, cuenta con 77 tripulantes, dos lanchas interceptoras y hangar para operar un helicóptero.  No es propiamente un buque de guerra, pues carece de la artillería moderna necesaria –como misiles y sistemas de guerra electrónica–, es un buque patrulla para ejercer presencia y vigilancia en la zona economía exclusiva (ZEE).

La ZEE es el espacio de 200 millas náuticas (unos 370 km) que es contiguo a la franja conocida como Mar Territorial de 12 millas náuticas que comienza a partir de la costa y es territorio patrimonial de México y en conjunto consiste en más de tres millones de kilómetros cuadrados.

Esta superficie, junto con su enorme biodiversidad y todos los recursos minerales en el lecho y subsuelo marino son propiedad de México. 

En pocas palabras, las PO son buques que patrullan el México que no se ve, pero que está ahí todos los días y que es constantemente rapiña de sus recursos naturales y minerales. Al contar con un helicóptero y lanchas interceptoras, las PO desarrollan operaciones bajo el concepto Trinomio, para detectar e interceptar embarcaciones y lanchas rápidas, sospechosas de portar cargas ilícitas, desde pesca ilegal hasta tráfico humano.   

Hace 10 años la Semar contaba con 34 PO, hoy cuenta con 28, de las cuales 15 son relativamente modernas –construidas en México desde 1998–, y de las restantes en el inventario: cinco datan de la segunda guerra mundial y el resto de los años ochenta.

Estas 13 deberán de ser reemplazadas en los siguientes diez años, preferentemente a un ritmo constante que permita mantener empleada a la planta de trabajadores de los Astimar.

Hay cinco astilleros de marina (Tampico, Coatzacoalcos, Guaymas, Acapulco y Salina Cruz), dos centros de reparaciones (Frontera, Tabasco y Ciudad del Carmen, Campeche), un Arsenal Nacional (Veracruz) y un Taller General (Chetumal) que emplean a más de dos mil civiles de manera directa y muchos miles más de manera indirecta y que difícilmente podrán sobrevivir si no hay una continuación al Programa Permanente de Sustitución de Unidades de Superficie.

La Semar aún no ha publicado el Programa Sectorial de Marina 2019-2024, el documento rector que, ausente de una Política de Defensa, de Marina o Naval, regirá el desarrollo de la institución durante el sexenio. El previo PSM 2013-2018 contemplaba la construcción de 45 buques de varias clases, que incluyó a cuatro PO Clase Oaxaca y la primera patrulla oceánica de largo alcance (POLA), bautizada ARM Reformador, una fragata de 2,570 toneladas. Para 2019-2024 la Semar requiere idealmente de nueve PO y cinco POLA, pero anticipando los efectos de la austeridad republicana en conjunto con una política pacifista un mínimo de cuatro PO y tres POLA, que le permita reemplazar sus embarcaciones más antiguas.

Hay varios factores estratégicos con una dimensión de desarrollo socioeconómico que considerar para impulsar la construcción naval: 1) la Semar ha logrado una capacidad orgánica similar a la autosuficiencia en el diseño y construcción de buques que no se debe perder; 2) los Astimar son enteramente operados por la Semar, no son instituciones privadas de lucro; 3) varias instalaciones de los Astimar se encuentran en estados con retos económico severos, como Oaxaca, Chiapas y Tabasco, o que bien han sufrido el azote del crimen organizado en crudo, como Tamaulipas,  Veracruz y Guerrero; y 4) la necesidad es real, no hay otra manera de ejercer presencia en el océano mexicano, por lo que la inversión de recursos es inversión y no gasto, por lo tanto se ajustan al concepto de austeridad republicana.

El punto 1 merece mayor desglose en favor de la transparencia: si bien Semar ha logrado suministrar el proceso de construcción naval con fuentes nacionales, la mayoría de los componentes críticos –los motores, sistemas de comunicaciones, radares y sensores– son importados de compañías en países como Dinamarca, Francia, Holanda, Suecia, Inglaterra, Italia, España y EU. Estas compañías están acostumbradas a incluir transferencia de tecnología y localización de servicios en sus contratos, siempre que haya claridad en el volumen de negocio que esto representa… solo hay que pedirlo.

Idealmente, la Cuarta Transformación debería de buscar una ampliación del punto 1 y facilitar la creación de alianzas estratégicas con inversionistas interesados en potenciar su presencia en México. Al combinar inversión extranjera con capital nacional se puede potenciar la creación de clusters navales que sirvan de polos de desarrollo.  Christian Ehrlich, consultor privado e ideólogo de este concepto, comenta que al enfocar ésta estrategia alrededor de los Astimar, comenzando con Salina Cruz y Coatzacoalcos, se daría un impulso importante al proyecto de desarrollar el corredor transístmico.

Dato curioso: la ARM Tabasco había sido originalmente designada a ser bautizada ARM Estado de México, sin embargo, a principios de 2019 fue re-designada, al más puro candor político.

POR ÍÑIGO GUEVARA MOYANO
*Consultor de la compañía Jane’sen Washington, DC.

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