López Obrador, Allende y Madero

México no requiere mártires. Necesita estadistas que puedan fungir como líderes de toda una nación

Verónica Malo Guzmán / Tres en Raya / El Heraldo de México

El 21 de este mes, López Obrador dijo que el conservadurismo es muy hipócrita y dado a la manipulación. Hasta ahí nada nuevo. Pero añadir que promueve los movimientos para minar y derrocar a los gobiernos progresistas, y llevar su argumento a que no se olvide lo que hicieron con las cacerolas en Chile, para preparar el golpe de Estado en contra del presidente Allende, es no entender lo que pasa hoy en México con la violencia que daña a las mujeres.

La manifestación en Chile ocurrió a finales de 1971 ante la falta de alimentos; el golpe de Estado se dio dos años después (11 de septiembre de 1973). No hay forma ni razón para comparar la próxima protesta femenina en México con lo que sucedió en Chile pero, en todo caso, si el primer mandatario ve paralelismos, tiene tiempo para corregir la política de la 4T con respecto a las mujeres. Podría comenzar por revertir la desaparición o disminución del presupuesto a 20 programas sociales diseñados para apoyarlas.

En la conmemoración del 107 aniversario luctuoso de Madero, el Presidente López Obrador realizó comparaciones entre el breve gobierno del apóstol de la democracia y el gobierno que él encabeza. Una perorata de 26 minutos que incluyó la mención negativa de la reacción conservadora. Señaló también que, con Madero, la libertad se había conquistado sin tantos problemas. No hubo fuga de capitales ni se debilitó la hacienda pública. Olvida que la 4T llegó gracias a la libertad de todos los mexicanos para votar por sus preferencias. Y si hay fuga de capitales en la actual administración, no es por la votación democrática, sino por las decisiones erróneas cometidas por su administración a partir de la cancelación del NAIM en Texcoco.

Tanto Allende como Madero son considerados mártires de la democracia, más allá de su ejercicio como presidentes (bueno o malo, aquí no se discute). La comparación vertida por López Obrador con estos personajes es peligrosa y debería invitar a recordar al hoy Presidente que México NO requiere mártires. Necesita estadistas que puedan fungir como líderes de toda una nación, no sólo de un porcentaje de la misma.

El fraseo empleado al comparar lo que no es comparable sugiere que él de antemano se quiere inmolar. Las preguntas que surgen son: ¿Por qué la asociación? ¿Con qué fines? Cualesquiera respuestas a esas interrogantes resultan tétricas y solo dibujan pésimas consecuencias para el país.

Andrés Manuel no debiera buscar nunca asemejarse a Madero y Allende. El chileno aceptó que perdió tres veces antes de llegar a la presidencia, y nunca bloqueó calles en Santiago. Mientras que Madero pagó hasta con la cárcel el haber sido candidato contra Díaz. Reza el dicho: aquel que no cono-ce su historia está condenado a repetirla. Pero también si se conoce la historia, hay que resistir la tentación de cambiarla o utilizarla a modo. Eso es peligroso y solo crea incertidumbre.

Más que continuar trastocando la historia, lo que nuestro país necesita es construir un futuro, donde todos sean tomados en cuenta, donde las separaciones y divisiones den paso a entendernos todos como mexicanos y no como chairos o fifís. La 4T quiere hacer historia; es momento que decida de qué tipo. Ojalá sea una para bien y en positivo.

POR VERÓNICA MALO GUZMÁN

VERONICAMALOGUZMAN@GMAIL.COM 

@MALOGUZMANVERO

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