Con “m” de “magia”

El campeonato de F1 llega a su cita más famosa del año en el circuito de Montecarlo, donde se disputa una de las carreras más asoleradas de la historia


Hablar de Mónaco es hacerlo de tradición y solera. Más de 87 años de historia avalan al mítico circuito de Montecarlo construido por Anthony Noghès, e inaugurado en 1929. Allí se corrió la segunda carrera en la historia de Fórmula 1, el 21 de mayo de 1950, cuando el argentino Juan Manuel Fangio se coronó pilotando el legendario Alffeta 158 de Alfa Romeo, que hoy descansa en un museo de Milán.

Desde entonces, la cita de Mónaco representa algo especial para la afición mundial. ¿Quién no recuerda siendo niño haber visto en la televisión, aunque fuera sólo alguna vez en su vida, esos preciosos coches rodando a gran velocidad por la calle? Y no sólo eso, ¿sino a la vera de las aguas del mediterráneo, junto a esos lujosos yates, en una imagen cargada de romanticismo? Por eso, Mónaco se escribe con “m” de… “magia”.

La del próximo domingo será la edición 63 de este famoso Grand Prix, que solamente no se ha celebrado en tres ocasiones: 1951, 1953 y 1954. Y lo disputarán cuatro campeones del mundo que lo han ganado: Kimi Räikkönen (2005, con McLaren); Lewis Hamilton (2008, con McLaren; y 2016, con Mercedes); Jenson Button (2009, con Brawn) y Sebastian Vettel, que ganó en 2011 con Red Bull.

De esta guisa, el agradable nivel de rivalidad que han sostenido Vettel y Hamilton en las últimas carreras tendrá una aguerrida versión en el aristocrático principado de la Costa Azul, porque cada uno buscará desempatar las dos victorias que han conquistado en 2017, y dirimir el campeonato de pilotos que hoy en día lidera el alemán con 104 puntos, por 98 del inglés.

Ahora que el SF70 H de Ferrari se muestra como un monoplaza confiable, la scuderia italiana ha acumulado una sed de triunfo más grande que Mercedes, pues desde el año 2001 no se sube a lo más alto del podio de Montecarlo, prácticamente desde que Michael Schumacher le dio el triunfo a los de Maranello en este escenario por última vez.

En cambio, las flechas de plata todavía están saboreando las cuatro victorias consecutivas que obtuvieron, la más reciente de Hamilton y otras tres más a manos de Nico Rosberg, que para el campeón retirado era, precisamente, la “carrera de casa”, pues Mónaco es su lugar de residencia, donde hoy vive tranquilo y sin presiones, a la espera de la llegada de su segundo hijo.

Así que, en el papel, todo está listo para que la carrera sea emocionante. Y si llueve, como suele ocurrir, entonces se sabrá quiénes son los mejores pilotos ante esta condición adversa, lo que puede favorecer a Checo Pérez, que aquí ya sabe lo que significa rociar la champaña alegremente, como lo hizo en 2016 al terminar la prueba en tercer lugar, uno de los logros más importantes de su trayectoria.

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