Con los niños, no

Eliminar el programa de estancias no sólo perjudica a la niñez, también a sus madres, padres y trabajadores

Adriana Sarur / La encerrona / El Heraldo de México
Adriana Sarur / La encerrona / El Heraldo de México

El pasado 7 de febrero, el presidente López Obrador dio el anuncio de recorte presupuestal al programa de estancias infantiles casi a 50 por ciento de sus recursos. Esta medida afectará a miles de madres trabajadoras, a familias de escasos recursos y, sobre todo, a los más de 330 mil niños y niñas de entre cero y 3 años de edad, que este programa beneficiaba en más de mil 200 municipios de toda la República.

Así pues, este recorte ha traído al debate nacional si las decisiones tomadas son debidamente pensadas o si sólo son ocurrencias que, en general, aluden a actos de corrupción, aunque sin señalar nunca a los actores que las ejercen y caen en acusaciones abstractas. Desechar este programa por algún acto de corrupción que pudo haberse suscitado es como intentar matar una mosca con un lanzallamas. Lo que no está identificando este gobierno es que con cada decisión tomada están perjudicando a millones de ciudadanos y no se resuelve el problema de fondo.

Esta medida que emprende el gobierno federal va en contra de una serie de valores que dijo que defendería, entre ellos, los derechos humanos, la equidad de género y la Constitución, ya que en su artículo 4 dice a la letra: […] En todas las decisiones y actuaciones del Estado se velará y cumplirá con el principio del interés superior de la niñez, garantizando de manera plena sus derechos. Los niños y las niñas tienen derecho a la satisfacción de sus necesidades de alimentación, salud, educación y sano esparcimiento para su desarrollo integral. […].

En este aspecto, las estancias infantiles (aún) cumplen de manera cabal este artículo constitucional, ya que los trabajadores están capacitados para el cuidado, la atención, el estímulo al aprendizaje que la etapa de primera infancia requiere. Eliminar este programa no sólo perjudica directamente a este sector de la niñez mexicana, sino también a sus madres y padres, así como a los trabajadores de estas instancias.

Ahora bien, como programa sustituto a la estancias infantiles, el gobierno federal propone que le sean transferidos de manera directa mil 600 pesos a las madres o padres de los beneficiarios para que den atención o, si les conviene, incorporarlos a una guardería privada. Es decir, que se propone retirar la supervisión y medición por parte del Estado para entregárselo a una instancia privada o a los padres que, alguno de ellos, deberán dejar su empleo para poder atender a su hijo o hijos. A todas luces, ésta es una medida perjudicial para todos los involucrados.

Pareciera que tomar decisiones a la ligera es la característica de este gobierno, sin embargo, involucrar a la niñez de la primera infancia, así como eliminar derechos humanos –de un plumazo- no vislumbra un futuro promisorio para el gobierno, ni tampoco para la ciudadanía en general. Una cosa es quitar los excesos de los funcionarios como ataque a la corrupción y por implementar un plan de austeridad, y otra muy distinta es quitarles la oportunidad a miles de niños y niñas de tener una vida mejor. Con los niños, no.

 

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@asarur

 

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