¿Con agua o sin agua?

En el tema del agua, AMLO tiene la oportunidad de subsanar la omisión que cometió como jefe de Gobierno de la capital del país

Ana Lilia Herrera / Diputada Federal PRI
Ana Lilia Herrera / Diputada Federal PRI

Abrir el grifo y que no salga agua, aterroriza. ¿Qué pasará si el próximo gobierno sigue cumpliendo promesas de campaña sin estudios técnicos de por medio, sin ponderar costos y beneficios y, peor aún, sin un proyecto alternativo viable y de largo plazo, como ocurrió con el Nuevo Aeropuerto de México?

Pensemos cómo se han vivido estos días en la zona metropolitana más poblada del país, la del Valle de México, ante el cierre del sistema Cutzamala, en una zona que fue lacustre y que no sólo agotó hace mucho sus reservas, sino que hoy vive la escasez de agua como uno de sus problemas más graves, debido al crecimiento de la demanda del vital líquido y a que sus redes de agua potable tienen pérdidas cercanas a 40 por ciento, según especialistas como Fernando González Villarreal, coordinador técnico de la Red del Agua Universidad Nacional Autónoma de México.

En campaña y bajo el sello de la casa: Calumnia que algo queda, el Presidente electo y su equipo se comprometieron a revertir la privatización del agua que, según ellos, fue aprobada mientras estaba el Mundial de futbol.

Nada más falso.

Las reservas de agua decretadas por el actual Presidente de la República, buscan que el agua disponible en las cuencas se guarde no sólo para las siguientes generaciones, sino para preservar el medio ambiente, por encima de las recomendaciones internacionales.

Incluso, investigadores de la UNAM reconocieron que los decretos que entraron en vigor el 7 de junio, se limitan a proteger el agua para la restauración y equilibrio ecológico en 295 cuencas del país, por lo que no hay pauta para la privatización del agua.

Con o sin consulta, si el próximo gobierno sigue tomando decisiones a partir de sus dichos y no de hechos, podrá acreditar el poder que más de 30 millones de personas les dieron en las urnas, pero no puede esperar que el resto nos quedemos conformes, mirando cómo dilapida recursos económicos y naturales sin justificación ni alternativas.

En el tema del agua, el próximo presidente de México tiene la oportunidad de subsanar la omisión que cometió como jefe de Gobierno de la capital del país, al no tomar medidas de fondo y de largo plazo para abastecer a esta gran metrópoli del vital líquido.

En el Estado de México, desde donde se trae el agua que usan los habitantes de la Ciudad de México, se creó desde 2007 el programa Pago por Servicios Ambientales Hidrológicos, que destina parte del pago que los mexiquenses hacemos por el servicio de agua potable, a proteger, conservar, mantener o incrementar la cobertura arbolada de bosques y selvas, garantizando así la capacidad de recarga de los mantos acuíferos, conservar cuerpos de agua, reducir riesgos de inundaciones y las emisiones de gases de efecto invernadero.

Una buena idea para todo el país, que ha probado su efectividad y podría ser adoptada por los integrantes de la autodenominada Cuarta Transformación, ahora que ya saben que existe Conagua y que nadie quiere quedarse sin agua.

 

ANA LILIA HERRERA ANZALDO

DIPUTADA FEDERAL PRI

@ANALILIAHERRERA

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