Compramos la mitad de lo que comemos

¿Producimos lo que nos comemos? Dependemos de importaciones. ¿Tan malo es?

Gabriel Baducco / Así de sencillo / Heraldo de México
Gabriel Baducco / Así de sencillo / Heraldo de México

Enterrado en los discursos del fin de semana quedó un asunto nada menor: la seguridad alimentaria de México. Suena difícil de conseguir, teniendo en cuenta que importamos la mitad de los alimentos que consumimos. Somos, paradójicamente, el principal importador de maíz del planeta, a pesar de las 59 variedades de ese grano que nacieron en estas tierras.

Después del tremendo apretón con el asunto de los aranceles y la negociación con EU, el presidente López Obrador dijo que la prioridad, hoy más que nunca ante la coyuntura con Estados Unidos, es producir lo que consumimos en México y que nos hagan lo que el viento a Juárez. Veremos.

El punto, según coinciden diversas voces, está en los subsidios al campo. Mientras que EU tiene una enorme maquinaria de apoyo para el campo (y en consecuencia precios ferozmente competitivos), México ha visto caer esos apoyos en las últimas tres décadas.

Eso nos trajo hasta aquí: la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) dice que México compra en el extranjero el 43 % de los alimentos que consume. Y dice que somos el segundo país importador de alimentos per cápita, después de Japón. ¿Eso es malo? Pues… una nación debería producir 75% de los alimentos que consume para no sufrir dependencia alimentaria. Hoy, 24.6 miilones de mexicanos viven en inseguridad alimentaria, dice el Coneval.

Entonces, ¿se puede ser autosuficientes? Sí, pero no será de la noche a la mañana y muy probablemente este gobierno pueda conseguir mejoras, pero no habrá visto la misión cumplida en los próximos seis años. ¿Por qué? Porque eso requiere reconstruir las ruinas en las que tenemos al campo. Los pequeños y medianos productores agrícolas, representan 90% del total y entregan 50% del consumo. Ellos son los que más necesitan de la ayuda gubernamental. Y precisamente de ellos necesitamos todos los que pretendemos llevarnos alimentos a la boca. Así de sencillo.

OJO CON ESTO: El viaje de ida (ojalá) hacia la equidad de género toma vuelo, tanto en el sector público (la paridad en todo ya es ley y pronto tendremos que ver cómo se aplica) y, poco a poco, también en el sector privado. A la vaguardia de eso, la Unidad de Género que lanzó TV Azteca la semana pasada. Se diseñó para erradicar toda forma de discriminación y violencia, para atender y revisar todos los casos de exclusión dentro de la empresa. Benjanín Salinas Sada puso al frente a Jaqueline L’Hoist Tapia, expresidenta del Consejo para Prevenir y Eliminar la Discriminación de la Ciudad de México. En este México con climas laborales tensos (nuestro país es el que, de Latinoamérica, menos conforme tiene a sus empleados en cuestiones de ambiente laboral —Simetrical—), Salinas Sada fue claro: el paso cultural más audaz y más importante de la televisora es hacer una empresa libre de todo abuso.

POR GABRIEL BAUDUCCO

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@GABRIELBAUDUCCO

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