Competir o morir

Crear o repartir riqueza es un falso dilema. Hay que hacer ambas, además de facilitar otras condiciones

Adriana Delgado Ruíz / Colaboradora / El Heraldo de México
Adriana Delgado Ruíz / Colaboradora / El Heraldo de México

Crear la riqueza o repartirla es un falso dilema. No puede repartirse lo que no se crea, por ello es necesario generar condiciones óptimas para la competencia de los mercados.

México tiene un organismo especializado en competencia económica desde hace más de 25 años, cuando se insertó en la globalización y el libre comercio.

La reforma más reciente es de 2013 y le da a la Comisión Federal de Competencia Económica (Cofece) su autonomía y su estructura actual.

En 2008, el doctor Carlos Urzúa, ahora secretario de Hacienda y Crédito Público, publicó un estudio sobre el poder de mercado.

Diez años después, la Cofece encargó su actualización al doctor Andrés Aradillas, profesor de la Universidad Estatal de Pensilvania, quien señala que los hogares mexicanos pierden, en promedio, 16 de cada 100 pesos de su ingreso por los sobreprecios que ocasiona la concentración del poder de mercado sobre 12 bienes y servicios de consumo básico.

Más grave aún, para las familias más pobres, la cifra llega hasta 31 de cada 100 pesos.

Esta serie de estudios existen antes y después de ser fortalecida la ahora Cofece, que, por cierto, dictaminó 11 años tarde un caso de prácticas monopólicas que sanciona a Aeroméxico y Mexicana cuando esta última dejó de volar en 2010.

Un ejemplo más de cómo la presidenta del organismo, Alejandra Palacios, mide con dos varas, toma posiciones y desacredita a los agentes económicos, derrumbando la imparcialidad que es la base de su función.

La administración federal hace esfuerzos por redistribuir la riqueza mediante la política social.

Ya se están entregando de manera directa apoyos a más de 13 millones de personas, dijo el presidente Andrés Manuel López Obrador en la conferencia de prensa matutina del 3 de abril.

Pero mientras se cumple ese propósito, el jefe de la Autoridad Federal para el Desarrollo de las Zonas Económicas Especiales, Rafael Marín Mollinedo, dice que la Secretaría de Hacienda y Crédito Público está analizando desaparecerlas, lo que sorprende, ya que, de acuerdo con la socióloga, doctora en Historia y diputada federal, Dulce María Sauri, fueron concebidas como parte de una política de reducción de las desigualdades regionales, uno de los principales objetivos de la administración López Obrador.

Su desaparición implicaría el regreso de la dádiva para la sobrevivencia, mientras se cancela un mecanismo de impulso para una economía que sea capaz de generar riqueza compitiendo.

Pablo Careaga Córdova, enlace territorial del Fonatur para el Tren Maya, dice que eliminarlas sería una incongruencia. ç

Yo sí creo que uno de los atractivos de esta sinergia que pretendemos detonar con el tren es contar con esas Zonas Económicas Especiales, dijo el funcionario federal.

Crear o repartir la riqueza es un falso dilema.

Hay que hacer ambas cosas, además de facilitar otras condiciones necesarias.

Aceptémoslo, ser competitivos está en nuestra naturaleza. Biológicamente, seríamos organismos unicelulares si no fuera así.

 

Por ADRIANA DELGADO

@ADRIDELGADORUIZ

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