¿Cómo lograr 5 puntos del PIB en inversión de infraestructura?

Para alcanzar los niveles de inversión de 5 por ciento del PIB al que llegamos entre 2010 y 2012, se tendrían que invertir anualmente 1.2 billones de pesos

Fausto Barajas / Articulista invitado / Heraldo de México
Fausto Barajas / Articulista invitado / Heraldo de México

México es un país con un rezago histórico de inversión en infraestructura, factor que no le ha permitido desarrollar su potencial de crecimiento. Es de todos conocida la correlación entre la inversión en infraestructura y el crecimiento, por eso no sorprende que países como China sean los de mayor dinamismo. Por ejemplo, anualmente China invierte en infraestructura de transporte 6 veces lo que invierte EU y si vemos esto con una perspectiva más amplia, tenemos que China consumió en sólo dos años (2013 y 2014) más cemento que EU en todo el Siglo XX.

Si hacemos una revisión de la inversión física presupuestaria en México utilizando precios constantes de 2018, podemos observar que entre 1990 y 2000 la inversión estuvo estancada en 300 mil mdp anuales. Con el cambio de década y la alternancia en el gobierno, la inversión se multiplicó para alcanzar niveles de 850 mil millones de pesos anuales en 2010, cifra equivalente al 5 por ciento del PIB, lo que permitió la construcción de infinidad de obras, entre las que destacan el Arco Norte, la Carretera Durango-Mazatlán, la México-Tuxpan, el desvío ferroviario de Manzanillo, la conexión ferroviaria Matamoros- Brownsville, las Hidroeléctricas la Yesca y el Cajón y La planta de Tratamiento de Atotonilco.

Sin embargo, en la última década, la inversión se ha desacelerado hasta llegar a los 617 mil millones de pesos en 2018. Para 2019, la historia no cambia y se tiene presupuestada una inversión de 670 mil millones de pesos que solo representan el 2.8 por ciento del PIB. Para alcanzar los niveles de inversión de 5 por ciento del PIB al que llegamos entre 2010 y 2012, se tendrían que invertir anualmente 1.2 billones de pesos y para lograrlo se requiere de visón y voluntad política. Aquí un par de ejemplos para lograrlo:

Primero, destinar a infraestructura los 40 mil mdp del presupuesto para apoyar a jóvenes que no estudian y no trabajan. Segundo, incrementar el IEPS a gasolinas en un peso y destinar lo recaudado a inversión en infraestructura, esto significaría pasar de 5 a 6 pesos de IEPS por litro de gasolina y alcanzar una recaudación de 420 mil millones de pesos anuales. Con solo estas dos medidas se tendrían 1.1 billones de pesos anuales para infraestructura (4.8 por ciento del PIB)

Con estos niveles de inversión podríamos pensar en mejorar la conectividad de México de forma acelerada, con proyectos como los siguientes:

-Dotar de transporte en carril confinado, como el Metrobús, a cada una de las principales ciudades de los 32 estados con autobuses articulados eléctricos.

-Construir trenes de alta velocidad entre la Ciudad de México, Guadalajara, Monterrey, Puebla y ciudades intermedias.

-Mejorar los aeropuertos de México y reanudar la construcción del aeropuerto de Texcoco.

-Terminar la modernización de los ejes carreteros con el Eje Carretero del Pacífico y pasar a un sistema de malla para conectar mediante carreteras modernas a todas las ciudades de tamaño medio y pequeño del país.

-Acelerar la transición energética a fuentes renovables de generación eléctrica y duplicar el tratamiento de aguas.

La caída de inversión en infraestructura es uno de esos problemas que México simplemente no quiere resolver. Recursos hay. Necesidades también. Empresas competentes, ingenieros capacitados, mano de obra calificada… en fin, todo está puesto para hacerlo. ¿Qué ha hecho falta desde 2012? Un gobierno con visión de futuro.

 

Por FAUSTO BARAJAS

@FAUSTOBARAJAS

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