Cómo cambia la vida

En 2006, un iracundo Andrés Manuel López Obrador mandaba al diablo a las instituciones e instalaba un plantón en Paseo de la Reforma

Cómo cambia la vida

Es imposible no hacer una comparación del momento que vivía México hace 12 años, con lo que hemos vivido en los últimos días. En 2006, un iracundo López Obrador mandaba al diablo a las instituciones e instalaba un plantón en Paseo de la Reforma, en lo que él llamó una asamblea permanente a la espera del recuento de todos los votos de la elección en la que triunfó Felipe Calderón, apenas por una diferencia de 0.56 por ciento de los sufragios.

Aquellos días seguramente retumban en la cabeza del tabasqueño, por las durísimas críticas que generó una decisión mal tomada o mal aconsejada, pero, sobre todo, por el impacto económico que durante 47 días que permaneció el plantón, generó a la gente que votó por él. Según datos de la iniciativa privada, a la mitad del tiempo que duró el plantón, las pérdidas ascendieron a 3 mil millones de pesos de hace 12 años, y más de 800 trabajadores perdieron sus empleos ante la parálisis económica y social que vivía toda la zona bloqueada.

Recuerdo que en esos días caminé por el plantón y así como veía carpas vacías, llenas de basura, sillas abandonadas, había otras en las que se repartía comida, en otra jugaban dominó y en otras las personas dormían plácidamente sobre colchonetas.

Alejandro Encinas, jefe de Gobierno sustituto, consciente del terrible error que había cometido Andrés Manuel, anunció un programa de apoyo económico a fondo perdido para los trabajadores de la industria restaurantera, mientras que la Confederación de Cámaras Industriales, la Confederación de Cámaras Nacionales de Comercio y la Cámara Nacio-nal de la Industria Restaurantera exigían el levantamiento del plantón.

Fue el 15 de septiembre, un día antes del desfile militar, que el candidato perdedor levantó su protesta para permitir el paso de los encua-drados. Cientos de personas salieron a las calles con cartulinas en mano, para agradecer al Ejército la devolución de la emblemática avenida.

Hoy, las cosas son muy distintas. López Obrador ganó las elecciones de manera arrolladora, y el miércoles recibió su constancia de mayoría que lo acredita como presidente electo. Envuelto en la institucionalidad que conlleva este acontecimiento, AMLO prometió atender a los más pobres y necesitados en el marco de un gobierno sencillo, austero, desprovisto de privilegios y de las prepotencias de las últimas administraciones. Reconocido por las instituciones, López Obrador tiene ahora en sus manos aquel sueño que acarició hace 12 y hace seis años. Tiene ahora la oportunidad de resarcir el daño que muchos sufrieron con aquel insensato plantón.

Corazón que sí siente

Ya que hablamos de cómo cambian las cosas, ¿qué tal el dinero de Elba Esther? Después de más de cinco años de reclusión resulta que los mas de 2 mil mdp sí son legales. Vivíamos en el error.

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