Combatiendo los estragos tecnológicos provocados por el COVID-19

Con la pandemia obligando a muchos empleados a trabajar remotamente desde casa, ¿Puede permanecer segura la información de las empresas?

Alejandra Moguel

Con la pandemia obligando a muchos empleados a trabajar remotamente desde casa, ¿Puede permanecer segura la información de las empresas?

En medio de la pandemia de coronavirus, muchos gobiernos están pasando a la última fase de su estrategia para combatir el virus. Esta fase incluye técnicas de distanciamiento social que tienen implicaciones como cerrar escuelas, o pedirles a las personas que trabajen desde casa para ayudar a retrasar la propagación del virus. La era de Internet y el progreso en la tecnología ha hecho que sea simple llevar a cabo nuestras labores habituales desde la comodidad de nuestro sofá, pero es un lujo que conlleva grandes desventajas como las amenazas a la seguridad cibernética que ponen en riesgo no sólo nuestra privacidad, sino la seguridad de la empresa.

Las empresas deben preparar a sus empleados para los mayores riesgos de ciberseguridad asociados con el trabajo remoto. ¿Cuáles son algunos de los desafíos que debemos tomar en cuenta? Las redes Wifi no seguras son los lugares predilectos de los hackers para espiar el tráfico de Internet y recopilar información confidencial. El uso de dispositivos personales sin herramientas de seguridad aumenta el riesgo de que el malware llegue a los dispositivos y se filtre información personal y laboral. Por ultimo, el crecimiento exponencial en las estafas dirigidas a trabajadores remotos por la falta de herramientas de seguridad en sus dispositivos.

A la luz del COVID-19, muchas empresas no tuvieron tiempo de elaborar un protocolo de ciberseguridad, pero podemos tomar nuestras propias medidas de seguridad: las contraseñas deben ser únicas para cada cuenta y contar con números, letras mayúsculas, minúsculas y caracteres especiales; el uso de administradores de contraseñas facilita crear, recordar y rellenar nuestras contraseñas. Una contraseña segura no es suficiente, configurar la autenticación de dos factores, un email o mensaje de texto de confirmación añaden una capa adicional de protección. El uso de una red privada virtual (VPN) es ideal, ya que cifra todo el tráfico de internet y lo vuelve inutilizable para cualquiera que lo intercepte. Configurar firewalls evita que entren amenazas al sistema y, un software antivirus puede complementarla actuando como la siguiente línea de defensa. Otras medidas pueden ser asegurar el enrutador de nuestras casas, instalar actualizaciones regularmente, hacer copias de seguridad de nuestros datos, estar atentos a los correos electrónicos que recibimos y a los sitios de phishing, usar comunicaciones cifradas y bloquear nuestros para evitar que la información sea utilizada por usuarios no autorizados.

Es posible que el mundo nunca vuelva a ser el mismo, el trabajar remotamente podría resultar en un experimento social que pocas empresas hubieran emprendido en tal escala. ¿Volveremos a nuestra oficina de la misma manera?.

Por: Alejandra Moguel
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