Coello Trejo VS. Gertz Manero

Coello Trejo se enfrenta esta vez, desde el otro lado de la barandilla del poder, a un fiscal al que difícilmente doblegará

Martha Anaya / Alhajero / Heraldo de México
Martha Anaya / Alhajero / Heraldo de México

Hace 30 años, como subprocurador de Investigación y Lucha contra el Narcotráfico de la Procuraduría General de la República, Javier Coello Trejo diseñó la detención del líder del sindicato petrolero Joaquín Hernández Galicia, La Quina.

Su poder entonces era enorme. Mayor incluso que el del procurador Enrique Álvarez del Castillo.

Acordaba directamente con el Presidente de la República Carlos Salinas de Gortari y su primera encomienda importante fue precisamente ésa: la detención de La Quina.

La cumplió el 10 de enero de 1989, a sólo 40 días de haber asumido el cargo.

Era un martes. El operativo comenzó temprano en la mañana con un bazucazo a las puertas de la casa del líder petrolero en Ciudad Madero, Tamaulipas. Sembraron a un ministerio público muerto a la entrada del lugar y llenaron la casa de armas con apoyo del ejército.

Hernández Galicia figuraría como el primer gran golpe del sexenio salinista. Su detención ayudaría al Presidente —quien había llegado a Los Pinos acusado de fraude y con problemas de legitimidad— a tomar las riendas del poder.

El líder sindical sería acusado de posesión ilegal de armas y asesinato en primer grado. Le darían 35 años de prisión.

Coello Trejo sería el operador que, por un lado, ayudó a Salinas a sentarse en la silla presidencial y, por otro, responder a un gremio (a otro poder) que lo había desafiado.

Hoy, ese mismo personaje, desde la abogacía —desde la otra cara de la moneda—, es defensor del ex director de Pemex, Emilio Lozoya Austin.

Defensor de un hombre que igualmente desafió al poder presidencial —el de Enrique Peña Nieto, en este caso—, amagándolo con hacerlo caer, junto con todos los demás, si caía él.

Logró su cometido entonces. Frente al mexiquense. Las investigaciones —particularmente las referidas al caso Odebrecht— se quedaron detenidas en un cajón de la Procuraduría General de la República.

Pero cambió el sexenio. Y con éste, el partido al frente del gobierno.

La PGR, a su vez, se convirtió en Fiscalía autónoma. A ella llegó un hombre de hierro —otro fiscal de hierro—, Alejandro Gertz Manero.

Será a él a quien se enfrente Coello Trejo, desde el otro lado de la barandilla del poder. Ya comenzó, muy a su estilo:

Citaría (a diligencias judiciales en el caso Lozoya) hasta al presidente Peña Nieto para que declare, porque no se movía una hoja sino por instrucciones del Presidente (…). Lo único que sé es que muchas operaciones se hicieron con conciencia y convicción de que el Presidente las ordenó.

Pero no, a Gertz no parecen amilanarle los amagos de que hay que traer a declarar a Peña Nieto, a Videgaray y compañía.

***

GEMAS: Obsequio del fiscal general, Alejandro Gertz Manero: La denuncia (sobre la compra de Agro Nitrogenados) la presentó Petróleos Mexicanos el 5 de marzo pasado.

[email protected]

@MARTHAANAYA

¿Te gustó este contenido?




Lo mejor del impreso
OpiniónUn gobierno mentiroso

Un gobierno mentiroso