Reyes Heroles, el humanismo institucional

Claudia Ruiz Massieu, Presidenta del Comité Ejecutivo Nacional del PRI

Sin usar la cabeza se pueden hacer muchas cosas, pero no política

Jesús Reyes Heroles

 

Hoy, en su trigésimo cuarto aniversario luctuoso, se extraña a Jesús Reyes Heroles, pero sobre todo se necesitan sus ideas y visión de país, a las que bien podríamos caracterizar como un humanismo institucional.

Contrario a las narrativas polarizadoras que quieren dividir a los gobernantes entre políticos y técnicos, don Jesús encarnó el perfil que México requiere: el intelectual político que reconoce la necesidad del cambio social, pero que también reconoce que las únicas transformaciones perdurables son las que se han hecho mediante la ley. Con las instituciones todo, incluso su cambio, contra ellas, nada, afirmó.

En Reyes Heroles se fundió el político hábil de los acuerdos sociales y el pensador profundo.

Fue un servidor público nacionalista, que dirigió la empresa Petróleos Mexicanos (Pemex) con celo soberano, pero fue también un funcionario que, consciente de la importancia del conocimiento técnico, creó el Instituto Mexicano del Petróleo.

Enamorado de la educación, insistió en que ésta debía ser de calidad e hizo obligatorio que los profesores de nivel básico acreditaran el bachillerato. Sin duda hubo resistencias, pero su talla moral no le permitía perder batallas éticas en nombre de rentabilidad política.

Reyes Heroles no fue un hombre de convicciones tibias, pero sí de ideas balanceadas.

Si bien fue un militante leal al PRI, fue sobre todo un estadista que impulsó la gran reforma político–electoral de 1977: a la tentación ramplona de avasallar a los adversarios, él respondió abriendo la puerta a la oposición.

Nuestra transición política se construyó sobre las espaldas de su obra reformadora, que flexibilizó el procedimiento para registrar partidos, les otorgó financiamiento público e introdujo la representación proporcional.

Hoy, cuando se atisban retrocesos democráticos, vale la pena recordar lo que para Reyes Heroles fue claro hace más de 40 años: que un sistema hegemónico no es sostenible para canalizar institucionalmente las demandas de un país plural.

Que el discurso de la unidad nacional, atractivo en la teoría, es en la práctica una peligrosa justificación al autoritarismo. Que el verdadero liberalismo no se funda en mantener clientelas satisfechas, sino que echa raíces ahí donde hay ciudadanos libres.

De Reyes Heroles hay que rescatar su humanismo, que entendía la política como herramienta para crear una comunidad más justa y armónica. Pero también hay que rescatar esa certeza profunda de que, en democracia, aquello sólo se puede lograr mediante leyes e instituciones.

En política, la línea recta casi nunca es la más cercana entre dos puntos, decía este liberal, entendiendo que para generar cambios se requiere pasión y técnica, voluntad y conocimiento.

 

@RUIZMASSIEU

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