Claroscuros en una semana de AMLO

López Obrador ha acaparado la atención y discusión política esta semana, particularmente por dos hechos

Claroscuros en una semana de AMLO

Han arrancado las precampañas, ese periodo contemplado en la ley electoral para que los partidos lleven a cabo los procesos internos de selección de candidatos (es obvio que en el caso de las candidaturas presidenciales, bien pudieran brincárselo). Cada aspirante quiso mandar un mensaje seleccionando el lugar en el cual comenzaron. José Antonio Meade en Chiapas, el estado más pobre, gobernado por su aliado el Partido Verde en un acto madrugador. En tanto que Ricardo Anaya, en su natal Querétaro, dijo que haría una campaña austera y alegre.

Andrés Manuel López Obrador decidió iniciar en la Ciudad de México, cumpliendo con su ofrecimiento de anunciar a parte del gabinete que lo acompañaría en caso de ganar. Son 8 hombres y 8 mujeres, destacando el nombre de Olga Sánchez Cordero como Secretaria de Gobernación y Esteban Moctezuma a la Secretaría de Educación. Ya habrá tiempo de analizar los otros nombres presentados.

Es justo López Obrador quien ha acaparado la atención y discusión política esta semana, particularmente por dos hechos. Primero, los compromisos enumerados el martes, cuando se inscribió en Morena como único aspirante. Ahí reiteró ideas que ya había ventilado como sacar de la Ciudad de México a las Secretarías de Estado, duplicar los apoyos a los adultos mayores o dar 3 mil 600 pesos mensuales a los ninis mientras se capacitan. Estas ofertas son criticables y debatibles, aunque muy defendidas por su seguidores (al igual que la propuesta de la amnistía).

Pero su decisión como dirigente de Morena, de integrar a su coalición al Partido Encuentro Social no cayó nada bien en una parte de sus seguidores, sobre todo los considerados como progresistas. Una alianza con un partido de inspiración cristiana, que promueve la participación de las instituciones religiosas para resolver los problemas del país, terminó de decepcionar a algunos incondicionales.

Otros no vieron con buenos ojos el reparto de las candidaturas, la cual se hizo no tan bien planeada, como en el caso de PAN-PRD-MC, donde se dio preferencia a los partidos en distritos o entidades donde tienen mayor posibilidad de ganar. En el caso de Juntos Haremos Historia, 150 distritos se distribuyeron para Morena, 75 para el PT y mismo número para PES. La proporción se mantiene para las senadurías. Una coalición muy costosa, tomando en cuenta que según AMLO, Morena puede ganar por sí solo.

En una campaña que, según una encuesta de Mitofsky, arranca pareja para los aspirantes de las 3 alianzas, Lopez Obrador necesita reconquistar a los suyos, a los progresistas. Aunque en los hechos, él nunca lo fue.

CONTRASEÑA: También comenzó el bombardeo de anuncios en radio y tv. Se presta a burla cuando, al final de los mensajes que hasta ahora promocionan lo mismo de siempre, un locutor aclara: mensaje dirigido a los integrantes del partido político. ¿Que los demás nos vamos a tener que tapar los oídos?

 

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