Choque frontal

En áreas estratégicas de Hacienda ha comenzadoun ajuste de cuentas

Wilbert_Torre
Wilbert Torre / Serendipia / Heraldo de México

En estos momentos ocurre, soterrado y silencioso, un choque frontal entre el obradorismo y las estructuras de gobierno.

 

De modo subrayado en áreas estratégicas de la Secretaría de Hacienda, ha comenzado un ajuste de cuentas que pone al descubierto los excesos del gobierno priista de Peña, y los abusos que reedita, lamentablemente, la gestión de Andrés Manuel López Obrador.

 

En días pasados, los nuevos titulares de distintas áreas de Hacienda convocaron al personal que forma parte de las estructuras más importantes, y como quien pide la hora, comenzaron a preguntar, en un modo amenazante, si habían votado por el PRI en las elecciones pasadas.

 

Esta actitud de los nuevos funcionarios podría representar un delito, y entiendo que los servidores públicos presionados están tomando decisiones para presentar denuncias ante las instituciones correspondientes.

 

Políticamente el asunto trasciende el tema legal y es importante para entender la forma en la que los últimos gobiernos priistas administraron el poder e hicieron de Hacienda la institución élite del gobierno, con salarios que son un exabrupto, prestaciones por encima de la burocracia en general y una corrupción escandalosa en áreas como las aduanas.

 

El exsecretario Luis Videgaray, el hombre más cercano e influyente en el ex presidente Peña, describió así a la élite de Hacienda un mes y medio antes de que José Antonio Meade fuera postulado candidato del PRI: En Hacienda estás rodeado de la gente más conocedora y talentosa del país. Un día le preguntaba a Agustín Carstens cómo era ser secretario y me dijo que es como conducir un F18: puedes hacer piruetas, disparar, aventar cohetes, pero en el trabajo de un piloto y de un controlador aéreo no hay margen para la academia. Las decisiones son ineludibles y a veces se confunden con soluciones técnicas que sólo entienden unos cuantos, pero tienen un efecto importante en la vida de la gente.

 

En correspondencia con esa idea, hicieron de la Secretaría de Hacienda un meta poder que intervenía casi en cada decisión de gobierno. La campaña de Meade es un ejemplo fresco de cómo casi todo era posible en ese enclave privilegiado de la burocracia.

 

Cuando Meade perdió, como premio a la peor votación en la historia del PRI, más de cien ex funcionarios que habían renunciado a distintas dependencias para unirse a la campaña fueron reubicados en puestos dorados de la burocracia, por órdenes de la poderosísima Secretaría de Hacienda.

 

El obradorismo ha llegado con desconfianza a instalarse en el gobierno. Uno de los problemas que enfrentó Peña fue la permanencia de delegados estatales que operaban para el PAN desde Fox y Calderón. Los priistas atribuyen a ello parte de su histórica derrota.

 

Esto explica, en parte, la decisión de AMLO de designar delegados estatales que sólo responderán al Presidente. Pero ¿es con presiones y amenazas como el nuevo gobierno logrará acompañarse de la burocracia que en buena medida le dará viabilidad institucional a la Cuarta Transformación?

 

[email protected]

@wilberttorre

¿Te gustó este contenido?




Lo mejor del impreso
OpiniónTal cual

Tal cual