China y sus programas de ayuda internacional

Es un país en vías de desarrollo que, a su vez, ofrece ayuda internacional, la mayoría se canaliza a África

Adolfo Laborde / La Nao de China / Heraldo de México
Adolfo Laborde / La Nao de China / Heraldo de México

os programas de ayuda internacional de cualquier país regularmente tienen una doble connotación, por un lado, ayudar al desarrollo de los países recipientes y, por otro, enclavar parte de los intereses nacionales del país donador. Así lo han hecho prácticamente todos los miembros del Comité de Asistencia para el Desarrollo (DAC, por sus siglas en inglés) de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), donde sobresalen los casos de Estados Unidos, Reino Unido, Francia, Japón, España y en los últimos años el de China, que no es miembro de la OCDE.

Regularmente a estos mecanismos los estudiosos de la Cooperación Internacional (Maldonado, 2016) le denominan ayuda atada, que se expresa en la cooperación técnica-científica y asistencia económica con fondos reembolsables y no reembolsables en la mayoría de los casos. Conozco muy bien el caso de Japón, dado que de eso hice mi tesis de doctorado estudiando la Cooperación Internacional para el Desarrollo hacia América Latina que también algunos le llaman Asistencia Oficial para el Desarrollo (AOD) que demostré que, por lo menos en América Latina, fue usada para compensar a los países que en algún momento del siglo XIX y XX, recibieron migrantes y fue usada como un instrumento para promover inversiones y comercio con los países recipientes de la ayuda, es decir, a través de una visión neomercantilista, que no es otra cosa que promover el comercio exterior siempre y cuando exista un superávit comercial.

En la mayoría de los casos la Cooperación para el Desarrollo se brinda a los países con un desarrollo inferior, es decir, a los países de ingreso promedio bajo per cápita que es de menos de 1,045 dólares (cuatro en el mundo), le siguen los países de ingreso medio bajo (LDC por sus siglas en inglés) con un ingreso per cápita anual promedio de 1,046-4,125 dólares (lugar 36), pero también hay países, de ingreso promedio per cápita alto que va de 4,126 a 12,745 dólares anuales (49 en el mundo), como en el caso de México, (Maldonado y Santos, 2017) que cumplen las dos funciones, ofrecen y reciben ayuda para el desarrollo a través de sus Agencias de Cooperación. En nuestro caso la encargada de ello es la Agencia Mexicana de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AMEXCID) adscrita a la Secretaría de Relaciones Exteriores .

Tal y como el caso de Japón, el ejemplo chino es digno de estudio. No sólo porque como ellos así lo dicen, son un país en vías de desarrollo que, a su vez, ofrecen ayuda internacional (China Aid). De acuerdo con un estudio que recientemente elaboró la Dra. Maldonado (Maldonado, 2018) la ayuda china se canaliza principalmente a África en un primer momento con 58% del total; le sigue América Latina con 12% y el sudeste asiático con 10%. El resto se divide en otras regiones. Los rubros en donde se concentra la ayuda son: generación y abastecimiento de energía con 25.9%; transporte y almacenamiento con 21.3%; otros multisectores 22%, e Industria, minería y construcción con 6%. En la siguiente entrega, abordaremos el tema con énfasis en América Latina.

 

* Analista Internacionalista

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