Recetas con historia

Lucha Villa y Héctor Bonilla son dos personajes a los que jamás me cansaría de cocinarles; aquí, mis recuerdos con ellos

Chepina Peralta/ Columnista de El Heraldo de México/ Columna Con Chepina

Quién no conoce al gran actor Héctor Bonilla, desde El diluvio que viene, su primer gran éxito que duró tres años en teatro, hasta comedias y tragedias, con las que ha sorprendido al público como Mi vida es mi vida o Señor Butterfly.

Hace muchos años, María Rojo tuvo la idea de poner la obra Cada quien su vida, que trata sobre la última noche del año en un cabaret. En ella, el público era parte de la obra y los artistas interactuaban, se formaba un ambiente festivo y agradable.

Héctor hacía el papel de un diputado que festejaba el último día del año con una copa en la mano, y recuerdo que en ese momento fue hacia mí y me ofreció la copa, luego me sacó a bailar. Por supuesto que me empiné el trago —de puro Sidral—, así de golpe, y que le damos al danzón.

Me sentí muy halagada y obligada a agradecerle el gesto. Entonces me inspiré y le hice una receta. También lo invité a mi programa para hacerla: ¡Medallones Bonilla!

Para hacerla, necesitamos un medallón de filete de res de 300 g. Con un poco de sal y pimienta, lo colocamos en la sartén caliente, junto con 10 g de mantequilla y una cucharadita de aceite.

Cuando esté cocido por un lado, lo debemos voltear y empezar a tomar el tiempo según el término de cocción que le queramos dar al filete.

Lo vamos a ir bañando con vino tinto y a cucharadas, para que, poco a poco, se vaya absorbiendo en la carne.

Al terminar, le damos un último baño con media copa de coñac. Apagamos la estufa y sobre la carne incorporamos dos cucharadas de crema. Enseguida disponemos el filete en un plato que tenga unos chícharos a la mantequilla, previamente cocinados, y una ración de puré de papa.

Este platillo se debe acompañar con vino tinto y rebanadas de pan baguette.

MI ENCUENTRO CON LUCHA VILLA

Otra receta especial fue la que le hice a Lucha Villa, a quien tuve oportunidad de tratar. Me encantaba su personalidad. Algunas veces que fuimos a comer juntas, ella solía decirme: Chepina, cómo me gustaría guisar como usted. A lo que yo respondía: Si quisiera, usted podría. Más bien, quien no podría cantar como usted, aunque quisiera, sería yo.

Por supuesto Doña Lucha fue a mi programa para que yo hiciera unos nopales, porque tenía que ser un alimento muy mexicano, como ella.

Para los nopales doña Lucha, necesitamos una penca de nopal por persona. Hay que picar dos dientes de ajo, tres cebollitas cambray, seis hojas de epazote, un chile verde y dos tazas de huitlacoche con una pizca de sal.

En una sartén con dos cucharadas de aceite, freír el nopal, y, en otra, con tres cucharadas de aceite, hacer lo mismo con el huitlacoche picado y el resto de los ingredientes.

Cuando estén bien cocidos los nopalitos, hay que servirlos en el centro de un plato y, encima de ellos, agregaremos el huitlacoche guisado. Los coronamos con tres cucharadas de queso manchego rayado, para que empiece a fundirse con el calor del huitlacoche, y así lo llevamos a la mesa.

Disfrutemos de estos platillos, ¡que usted la guise bien!

POR CHEPINA PERALTA


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