Chapoteaderos de gasolina

Bandas del crimen organizado usan escudos humanos para ahuyentar de las tomas clandestinas al Ejército y las policías


Decenas de personas sumergen cubetas y botes en algo parecido a un ojo de agua. Recolectan un líquido que pasos adelante vierten en tambos y garrafones, unos a ras de tierra y otros arriba de camionetas pickup. Se ven hombres, mujeres y hasta niños, acompañados de sus perros. Policías observan la escena y tímidamente piden que dejen de hacerlo, pero los ignoran. “Ahí está la gasolina pa’ la banda”, se escucha la voz de un hombre.

Todo es parte de un video difundido hace una semana en el que se registra el robo de combustible en una toma clandestina de San Francisco Tláloc, Puebla. La aparición de los “chapoteaderos” no es una novedad, pero llama la atención el hecho de que, en las últimas semanas, nacen de la noche a la mañana sin que se adjudique la responsabilidad a un grupo en particular.

La cosa es simple: dos o tres personas llegan, hacen el boquete en la tierra, perforan los ductos y se van. Y mientras pasan por las comunidades avisan que en tal lugar llegó la gasolina.

De acuerdo con expertos en la materia, todo es parte de una estrategia de grupos del crimen organizado, que usan a los huachicoleros y a la gente de los poblados como escudos humanos, para evitar la intervención del Ejército y la policía.

El video de San Francisco Tláloc es el mejor ejemplo, porque ninguna autoridad movió un dedo para evitar el robo.

Derivado de ese modus operandi, especialistas advierten que, literalmente, se ha creado una bomba de tiempo y existe el riesgo de que la “hagan explotar” en cualquier momento y supere en magnitud a la explosión de 1984 en San Juanico, donde murieron unas 600 personas. Observan dos grupos criminales que se disputan un jugoso negocio y esa pelea podría ser el detonante de una explosión en cadena.

Pemex y el gobernador poblano, José Antonio Gali, dicen que hacen su mejor esfuerzo para enfrentar el problema, pero se han visto muy pocos o nulos resultados.

La danza de los millones

El robo de hidrocarburos es un fenómeno creciente en el mundo que le genera ingresos por más de 11 mil millones de dólares al crimen organizado, de acuerdo con Forbes.

En países como Nigeria, la organización terrorista Boko Haram roba unos 100 mil barriles de crudo con ganancias que superan los mil millones de dólares. La segunda organización más importante es ISIS, con ganancias por más de 500 millones de dólares al año.

En el caso de México el “negocio” generó al crimen organizado ganancias por 750 millones de dólares en 2016. Y se estima que, después del narcotráfico, es la fuente de ingresos más importante a nivel internacional, superando ingresos por otros negocios como la trata de personas y piratería.

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Y como dice el filósofo… Nomeacuerdo: “La tolerancia es un crimen cuando lo que se tolera es la maldad.”

Columna anterior: Relevos y sospechas en el PRD

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