Cero redondo

La renuncia de Carlos Urzúa a la SHCP evidenció la falta de planeación

Lorena Piñón
Lorena Piñón Rivera / Secretaria de Gestión Social del PRI/ Opinión de El Heraldo de México

En la administración pública, hay una máxima que aplica en cualquier nivel de gobierno y en cualquier región del mundo: lo que no puede medirse, no puede evaluarse. Esta condición de poco rigor en el ejercicio del poder público, conduce inevitablemente a la medianía en el mejor de los casos, aunque regularmente se exhiba improvisación e ineptitud.

Con mucha pomposidad durante la campaña, AMLO afirmaba a sus correligionarios que juntos haremos historia. Al mes de diciembre de 2019 el 4 por ciento de crecimiento que había prometido, ha quedado pulverizado por la terca realidad. El crecimiento de la economía queda en menos 0.1 por ciento, lo que en el balance significa que ha habido graves errores en el manejo de la economía.

Un movimiento que ilustra la terrible descomposición y el desaseo en materia de planeación, fue la renuncia de Carlos Urzúa a la Secretaría de Hacienda y Crédito Público. Esta salida sorpresiva se dio el pasado 9 de julio y justo 3 días después se publicaba el mamotreto conocido como Plan Nacional de Desarrollo.

En la renuncia dada a conocer por Urzúa, aunque fue escueta era claro que planteaba su desacuerdo en la definición del uso de los recursos públicos por parte del Presidente. Sin embargo AMLO no tuvo la generosidad política necesaria y finalmente descalificó a Urzúa con uno de sus insultos favoritos: es un neoliberal.

Se debe reconocer que en contraste con la renuncia realizada por Germán Martínez como Director del IMSS -que destacó por su agudeza en desnudar la situación crítica por la cual atraviesa el organismo de seguridad social-, Urzúa en esencia insinuaba, no se comprometía a colocar adjetivos y a revelar los sustantivos (Romo, López) que le habían orillado  a dar un paso al costado.

En perspectiva, puede decirse que Urzúa había preferido salir y diluirse sin pleitos frontales; pero la actitud beligerante del Presidente que lo mugroseó al renunciar y poner en duda su inteligencia y calidad profesional, le picó el orgullo y entonces Urzúa expuso la crónica de su ruptura.

El 22 y el 29 de julio, en dos artículos periodísticos, Urzúa refirió que como titular de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, había encabezado un intenso ejercicio para legitimar democráticamente el Plan Nacional de Desarrollo y también sus especialistas habían realizado un escrupuloso estudio estadístico, con el propósito de establecer criterios para medir mes con mes el avance en las metas previstas por la gestión gubernamental.

Urzúa se declaraba orgulloso, porque se había cumplido con las dos vías, se involucró a la ciudadanía y se establecieron indicadores de corte académico para evaluar con certeza el desempeño del gobierno… pero AMLO dijo no, que prefería publicar un denso mamotreto retórico, en lugar de un documento fundamental del que emanaran todas las políticas públicas deL gobierno. Urzúa desnudó un cero redondo, intentó hasta el último momento persuadir al Presidente y ante la inminente publicación de su manifiesto político disfrazado de Plan de Gobierno, prefirió irse. Por cierto, a la fecha el Presidente no se ha atrevido a contradecir la versión de Carlos Urzúa.

Consummatum: En el PRI, Alito Moreno trabaja en el plan 2020. La meta es democratizar la que será la 23 Asamblea Nacional Ordinaria.

POR LORENA PIÑÓN RIVERA
SECRETARIA NACIONAL DE GESTIÓN SOCIAL DEL PRI
@lorenapignon_

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