Celebración entre vientos

La Marina celebró su centenario con muchísimos invitados y la toma del control de todos los puertos del país


Lázaro Cárdenas, Michoacán.- Era tal la fuerza del viento, que el buque Usumacinta se bamboleaba alegremente.

En cubierta, el Oficial Mayor, José Luis Vergara; el Comisionado Nacional de Seguridad, Renato Sales; y el director del Cisen, Eugenio Imaz, aguardaban el arribo del Presidente Enrique Peña Nieto, del secretario de Marina, Vidal Soberón; y del secretario de la Defensa, Salvador Cienfuegos.

En torno a ellos, más de un centenar de invitados y marinos iban y venían de un lado al otro –empujados por la fuerza del viento- y se preguntaban si los helicópteros (de Marina y de la Presidencia de la República) lograrían el anaviaje.

La tripulación bajo el mando del Capitán de Fragata Vladimir Delgadillo no se la creía. Nos contaban que habían salido al mar –al mismo lugar, a la misma distancia-, durante toda la semana, ¡Y no habían tenido nada de viento! Pero ahora que había llegado el momento de la verdad, las ráfagas no sólo no paraban, sino que arreciaban.

Hubo que aguardar un buen rato para que finalmente los helicópteros (los llamados Pumas) bajaran y descendieran uno tras otro e iniciaran los festejos del Centenario de la Marina.

Celebración en grande, valga decirlo. Después de todo, cien años de la nacionalización de la Marina no son poca cosa, más si a este centenario se le suman otro evento importante: Dentro de unos días más (el 17 de junio) la Marina tomará ya las riendas de todos los puertos del país.

Y para ello está más que listo –¡lleva meses durmiendo apenas- el Almirante José Luis Arellano, quien ostentará formalmente el cargo de Director General de Puertos y Asuntos Marítimos.

Su reto, según nos dice: Que a muy corto plazo, el usuario de la Capitanía observe, vea, sienta, que hay un beneficio en el ejercicio de la autoridad y que no entorpece los procesos de comercialización, sino que los hace más eficientes.

El lugar del festejo, pues, un puerto emblemático: Lázaro Cárdenas –espacio que hace cinco años estaba prácticamente tomado por la delincuencia organizada (entraban y salían enormes cantidades de dinero; ingresaban precursores para la fabricación de drogas sintéticas, las vialidades que confluyen al puerto vivían todo tipo de atracos, etcétera, etcétera).

Invitados: Buena parte del gabinete, los gobernadores de Michoacán y Guerrero Silvano Aureoles y Héctor Astudillo, representantes de los poderes y agregados navales y militares de distintos países.

Vaya, andaban por ahí desde el Procurador Raúl Cervantes y los secretarios José Antonio Meade, Aurelio Nuño, Enrique de la Madrid, Rafael Pacchiano; hasta el ministro de la Suprema Corte Alberto Pérez Dayán. (De hecho, a los que se extrañó –y vaya que eran importantes en este caso— fueron el secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong y el secretario de Comunicaciones Gerardo Ruiz Esparza).

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Gemas: Obsequio del Almirante Vidal Soberón Sanz: El mar, para el México de ayer y hoy, es un privilegio de condición estratégica.

Columna anterior: El ‘fregadacito’ del último día

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