Casanova por una embajada

Ingresó en la librería, tomó su periódico y el libro

Gerardo Fernández Noroña / El Heraldo de México

1.Buenos Aires es una ciudad señorial. Su Metro data de 1913 (consideren que el de la Ciudad de México es de 1969). Subte, le llaman y en la primera línea, todavía hace pocos años, circulaban unos bellísimos vagones con piso y asientos de madera y agarraderas de porcelana. Vagones de museo circulando con su traqueteo, que un alcalde porteño tuvo la peregrina idea de retirar de circulación porque eran lentos. Esos vagones maravillosos a los que yo me subía sólo por el placer de usarlos, viajaban de la Casa Rosada a San Pedrito, pasando por el Congreso Nacional.

2. Argentina vendía trigo y carne a Europa a finales del siglo XIX y principios del XX y, fue un país muy próspero, nación de migrantes. Buenos Aires, su capital, se alza portentosa junto al río De la Plata, es una ciudad afrancesada, con aires de gran señora.

3. Tiene una oferta de obras de teatro impresionante y una tradición teatral centenaria. La librería El Ateneo es una de las librerías más bellas que yo conozco, ubicada en avenida Santa Fe, en lo que fuera un hermoso teatro de finales del siglo XIX y principios del XX.

4. Sólo recuerdo otra librería que me impresionó tanto o más que ésta, una pequeña librería en la isla de Santorini, en esas viviendas talladas en la roca como si fueran cuevas, que son tan bellas y tienen tanto carácter.

5. El Ateneo es una librería con su propia línea editorial y es una de las librerías emblemáticas de Buenos Aires y de Argentina.

6. Ahí acudió el embajador de México en Argentina, Ricardo Valero, compañero de lucha desde la fundación del Partido de la Revolución Democrática (PRD).

7. Al parecer, le llamó la atención un libro sobre Casanova. ¿Será bueno? ¿Podrá superar la extraordinaria biografía escrita por Zweig sobre este extraordinario personaje?

¿Será superior a la propia autobiografía escrita por Casanova en dos tomos?

8. Dicen que Valero lo envolvió en el periódico que llevaba -el libro sobre Casanova- y lo depositó en la consigna, así es el nombre castizo de lo que nosotros denominamos con el anglicismo locker.

9. Ingresó en la librería, compró unos discos, tomó su periódico y el libro de marras de la consigna y salió.

10. Obvio decirlo, la alarma se disparó, pues Ricardo Valero se olvidó de quitar el detector del interior del libro.

Error de principiante si es que de un ladrón de libros se tratara -así lo calificó el secretario de Relaciones Exteriores, Marcelo Ebrard Casaubon.

11. Al parecer, de ser cierto el relato, el embajador cometió un error, con una torpeza increíble. De confirmarse, le costará el cargo de embajador, del cual virtualmente está separado.

12. La derecha, como siempre, hipócritamente, se rasga las vestiduras.

Ya los oigo decir que lo mismo da robarse una casa de 8 millones de dólares, la Presidencia de la República o robarse un libro.

13. Mire usted, como diría Sabina, pues no, no es lo mismo. Es indefendible el embajador Valero en su desliz y, sin embargo, son muy hipócritas la mayor parte de quienes lo censuran.

14. Que aviente su primer libro, quien no haya hurtado alguno a lo largo de su vida.

15. Ya los oigo gritar escandalizados, criticando el párrafo anterior y, sin embargo, no pueden dejar de reconocer, que un ejemplar de Casanova le ha costado mucho al embajador Ricardo Valero, sobre todo si se considera que ni siquiera pudo quedarse con el mismo.

16. A algunos los pierden las mujeres, a otros el dinero, a otros el poder, a otros la codicia; así que no deja de generar empatía, que a Ricardo Valero lo haya perdido un libro… más aún ¡sobre Casanova!

POR GERARDO FERNÁNDEZ NOROÑA
DIPUTADO FEDERAL DEL PT
@FERNANDEZNORONA


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