¿Cartilla Moral en un estado laico?

A 162 años de la separación del Estado y la Iglesia, el gobierno presentó un libro que habla de la moral

Vanessa_Rubio
Vanessa Rubio / Heraldo de México

Un Estado laico es aquel que no establece una religión oficial y que separa los asuntos públicos de los religiosos y morales.

La reforma de 1857 al artículo 40 constitucional -mediante el cual se estableció que es voluntad del pueblo mexicano constituirse en una República representativa, democrática, laica y federal- junto con el reconocimiento de la libertad religiosa como un derecho fundamental de todos los mexicanos (artículo 18), modificó la relación entre la política y religión, garantizando la independencia de la soberanía política del Estado y fomentando la convivencia pacífica, respetuosa y tolerante dentro de nuestra sociedad, sin barreras o diferencias por cultos y creencias.

A 162 años de la separación del Estado mexicano respecto de la Iglesia, la semana pasada, el gobierno presentó un libro que habla de preceptos morales que tienen que ver con el amor a la naturaleza, a la patria, a la familia, al prójimo y a la humanidad.

Se trata de la Cartilla Moral escrita por Alfonso Reyes en 1944 y editada para una nueva versión que se adecuó a nuestros tiempos.

Es un documento que, después de editado, tiene carencias importantes como lo es el uso de un lenguaje incluyente.

No menciona ni una sola vez la palabra mujer y se habla todo el tiempo de las responsabilidades del hombre y la voluntad de los hombres.

Un escrito oficial que contiene frases como todas las religiones contienen un cuerpo de preceptos morales, que coinciden en lo esencial. Pero el bien no sólo es obligatorio para el creyente, sino para todos los hombres en general o si el hombre no cumple debidamente sus necesidades materiales, se encuentra en estado de ineptitud para las tareas del espíritu y para realizar los mandamientos del bien.

Palabras como religiones o creyentes o plantear que los mandamientos o respetos son inapelables y que se debe actuar de manera dogmática, donde ni la réplica o la crítica son admitidas, no caben en un Estado laico, democrático y libre.

El ámbito moral, religioso y espiritual es algo que, en países como el nuestro, se deja a los individuos y a la decisión privada de cada una de las personas.

Esa libertad que tenemos todos los mexicanos, y que está garantizada en nuestra Constitución como un derecho fundamental, implica que cada uno escoja y ejerza de manera libre su moral, religión, o espiritualidad, siempre y cuando en todos nuestros actos nos ciñamos a la ley.

El gobierno debe estar abocado a resolver los problemas apremiantes de la sociedad, con políticas públicas efectivas y transparentes.

De nuestra moralidad, nos encargamos nosotros.

 

@vrubiomarquez

¿Te gustó este contenido?




Lo mejor del impreso
OpiniónBueno / Malo / Feo

Bueno, malo y feo