Carmen Julia Prudencio: La estructura de seguridad en el proceso de pacificación de México

Solo con la apertura democrática y la inclusión de las distintas propuestas de mejora se abrirá la puerta para construir la paz

Carmen Julia Prudencio: La estructura de seguridad en el proceso de pacificación de México

En medio de las discusiones y análisis que se llevan a cabo en el poder legislativo para la aprobación de las reformas a la Ley Orgánica de la Administración Pública Federal, nos encontramos en un momento idóneo para definir e instaurar el marco jurídico que le dará sustento a la política de seguridad en nuestro país.

 

La decisión del cómo se conformará la nueva administración tiene que estar basada en la razón y el pluralismo político y no bajo una lógica de poder partidista que desdeñe las distintas posturas políticas y de especialistas que robustecen y perfeccionan las propias reformas. Solo con la apertura democrática y la inclusión de las distintas propuestas de mejora se abrirá la puerta para construir la paz desde un esquema institucional, con una estructura administrativa sólida para afrontar los retos y demandas en el tema que más preocupa a los mexicanos; la seguridad.

 

La propuesta que en estos momentos se discute en las comisiones de gobernación y población de ambas cámaras legislativas para la creación de la nueva Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana propone concentrar la mayoría de las atribuciones y facultades que por su naturaleza de coordinación estratégica tendrían que pertenecer a la Secretaría de Gobernación.

 

Es importante considerar que el abordaje en materia de seguridad tiene que hacerse desde dos posturas; desde la reactiva donde prevalecen las acciones punitivas y desde aquella dirigida a la prevención basada en la cohesión social.

 

Hay que separar estas dos posturas en dos vertientes administrativas distintas y diferenciar entre la prevención del delito que puede ser orquestada desde la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana y la prevención social de la violencia que obedece a esquemas integrales, de transversalidad e intersectorialidad que tendrían que desarrollarse desde la Secretaría de Gobernación por su alcance de coordinación con las distintas dependencias de gobierno.

 

La separación se tiene que hacer para que la lógica de la función policial no permee en una dimensión de carácter social.

 

En este sentido, cabe señalar que la propuesta de reforma tiene contradicciones conceptuales en cuanto al uso de los términos; seguridad nacional y seguridad pública. Estas contradicciones terminan afectando la propia composición de la nueva secretaría, adjudicándole atribuciones pertenecientes a la Secretaría de Gobernación.

 

Así entonces, el andamiaje institucional necesario para la pacificación de México tiene que articular distintas dimensiones como la económica, la social y la comunitaria, privilegiando el enfoque de seguridad humana, creando las condiciones para que los mexicanos vivan libres de temor y de necesidad.

 

Más allá de filias y fobias políticas, las decisiones que se tomen en el poder legislativo para reformar la Ley Orgánica de la Administración Pública Federal, tienen que tomar en cuenta el andamiaje institucional que lleva años edificándose y evaluar las leyes y políticas públicas que están funcionando, así, como reformular lo que sea necesario para implementar una estructura de gobierno más eficiente que asiente las bases de la construcción de un México en paz.

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