Una democracia muy cara

El Instituto Nacional Electoral aprobó el viernes el proyecto para destinar la mayor cantidad de la que se tenga registro para financiamiento de partidos


Es comprensible la molestia que brotó tan pronto se conoció que el Instituto Nacional Electoral aprobó el viernes el proyecto para destinar la mayor cantidad de la que se tenga registro para el financiamiento de los partidos políticos: 6 mil 788 millones de pesos. Ese es el dinero que se solicitará al gobierno federal sea incluido en el presupuesto de egresos para el próximo año y por disposición constitucional, los diputados no le podrán mover nada y tendrán que aprobarlo en sus términos. A esto se le deben sumar todavía los miles de millones de pesos que se les entregarán de los presupuestos de las 32 entidades federativas.

En descargo del INE, ya muy embestido en los últimos días, hay que decir que el instituto solo hace el cálculo de las cifras. Fueron los políticos quienes en la reforma electoral de 2007 crearon la fórmula para asignarse recursos públicos con el argumento de sacar los intereses privados del financiamiento. Pero esto no ha ocurrido. Numerosas denuncias demuestran que durante las campañas los candidatos reciben grandes cantidades de dinero que aportan empresas que luego se cobran con contratos, de gobiernos emanados de los propios partidos y del crimen organizado. Esto sin contar el cuantioso ahorro que les representa disponer de tiempos de radio y tv de forma gratuita para su muy mala publicidad.

La molestia ciudadana es comprensible porque destinar mas de 6 mil millones de pesos a partidos políticos y candidatos independientes resulta insultante en un país con tantas otras necesidades. Y lo es porque quienes resultan electos no responden a los intereses ciudadanos. Viendo estas cifras resulta más claro entender por qué los legisladores procuran más a los gobiernos en turno que a quienes los eligieron.

Se han propuesto iniciativas para reducir el monto del dinero asignado a los partidos, que van desde modificar la fórmula para que se base no en el padrón, sino en los votos efectivos, hasta eliminar por completo el financiamiento público. Ya se han dado algunos pasos hacia allá, como en Jalisco, donde hace 2 meses se aprobó la iniciativa #Sinvotonohaydinero, aunque con la resistencia de algunos diputados y la advertencia de que la norma puede ser controvertible ante la Suprema Corte.

En varios círculos políticos se discuten desde hace meses propuestas para reformar al Estado. Urge también discutir la actual forma de financiamiento, la cual hace que en México tengamos una democracia muy cara, muy poco eficiente y que para decepción de todos, no nos deja buenos gobernantes.

CONTRASEÑA: Javier Duarte cumple hoy su cuarto día en huelga de hambre en el Reclusorio Norte. De acuerdo con los protocolos, se le debe suministrar agua con limón y miel. Por recomendación, también han agregado unas hierbas al líquido. Pretende que su protesta dure cuando menos 40 días. Ojalá resista, porque Miguel Angel Yunes no piensa ceder.

 

Columna anterior: Porque pueden, siguen agrediendo a periodistas

¿Te gustó este contenido?