Vacacionar en Disney o seguro de terremoto

Hay que dedicar un par de mañanas de un fin de semana a valuar el patrimonio; a diversificar nuestras inversiones; a asegurarlas. Es nuestra responsabilidad


Me resulta exageradamente desbalanceado que buena parte del ánimo colectivo del país tras los sismos del 19 de septiembre está volcado en la celebración por la solidaridad de la ciudadanía. Ese desbalance se acentúa al leer —particularmente en las redes sociales— las mezquinas muestras de regateo a las acciones del gobierno federal, al que se le reconoce muy poco la gran e incansable actitud puesta en marcha durante la emergencia. Un sector creciente del pueblo percibe al gobierno como villano en esta historia: que no informa bien; que toma decisiones equivocadas; que no sabe actuar. Se trata de los juicios más injustos que hayamos escuchado en años. Pero se propagan y se creen…

Y en esta compleja ecuación lo que no se toca es la responsabilidad de la sociedad civil afectada. Dentro del dolor que representa perder una casa o un apartamento, y no poder habitarlo de nueva cuenta, poco o nada se cuestiona sobre las decisiones de mitigación de riesgos que se tomaron respecto de los activos en los que se invirtió. En pocas palabras: ¿alguien se atreve a cuestionar seriamente al desalojado sobre por qué nunca compró un seguro con cláusula de terremoto? Quizá parezca cruel hacerlo en este momento, pero equivale a cuestionar al adolescente expulsado definitivamente de la secundaria acerca de por qué nunca aprovechó el esfuerzo de sus padres para mantenerlo inscrito y con las colegiaturas al día.

¿Cuántas familias de las colonias Del Valle, Coyoacán o Tlalpan prefirieron en los últimos años vacacionar en Disney en lugar de comprar un seguro que protegiera sus inmuebles? Las escalofriantes cifras que describió ayer Elva Mendoza en El Heraldo dan cuenta de la irresponsabilidad colectiva: solo 6.6 por ciento de las viviendas cuenta con un seguro desvinculado de crédito hipotecario. Es decir: solo esa pequeña proporción de la gente se preocupó por asegurar su patrimonio. De los demás me pueden decir lo que sea; pero apuesto a que más de alguno vacacionó, adquirió pantallas planas o se endeudó para comprar ropa o regalos navideños, a pesar de que el seguro solo le habría costado anualmente el equivalente al 0.3 por ciento del valor del inmueble.

A ver si aprendemos. Cuando nos hablan de educación financiera en la TV no hay que cambiarle a otro canal para ver el partido de la NFL. No. Hay que dedicar un par de mañanas de un fin de semana a valuar el patrimonio; a diversificar nuestras inversiones; a asegurarlas. Es fácil, no es tan caro, y es nuestra responsabilidad.

TLCAN PODRÍA ALENTARSE

Mientras el Subsecretario Juan Carlos Baker afirma que nuestra delegación acudió con una actitud de meter toda velocidad en la negociación, ayer trascendía en Ottawa que EEUU no encuentra la cuadratura al círculo de sus demandas, y no sabe ni cómo plantearlas. El reloj avanza…

 

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