Gran paso de Macri en su consolidación

Las cartas están echadas. Como insisten analistas, no se puede dar por muerta a Fernández pero tampoco minimizar la capacidad política del presidente

Los grandes misterios de la política argentina, como interpretar el peronismo o definir políticamente a Cambiemos, el movimiento del presidente Macri, siguen abiertos. Ahora bien, los resultados de las PASO (Elecciones Primarias, Abiertas, Simultáneas y Obligatorias) del 13 de agosto para elegir a los candidatos de las parlamentarias de octubre de 2017, permiten esclarecer algunas incógnitas.

Para comenzar, se puede afirmar que si no hay un giro dramático en los próximos dos meses ni sorpresa posterior, Macri sería el primer Presidente civil no peronista en completar su mandato desde el triunfo de Perón en 1946. También, que la ex presidenta Cristina Fernández tiene un sólido piso electoral, superior a 20% en la provincia de Buenos Aires, la mayor circunscripción del país. Sin embargo, las opciones de recuperar su protagonismo pasado son escasas y pasan por la capacidad de renovación de un peronismo dividido que intenta excluirla.

Macri y Cambiemos apostaron por hacer de Cristina Fernández la gran enemiga. La polarización movilizó a una parte importante del electorado, incluyendo numerosos votantes de los sectores más humildes, que rechaza frontalmente el populismo kirchnerista. Esta jugada también asestó un duro golpe a algunas fracciones peronistas alejadas de la anterior conducción, pero carentes de un discurso alternativo.

Todavía continúa el escrutinio definitivo. Cuando concluya, es probable que Fernández gane al oficialismo en la provincia de Buenos Aires por varios miles de votos. Frente a sus expectativas iniciales de una victoria por más de 4 o 5 puntos, este resultado sería bueno para los intereses gubernamentales. Cambiemos ganó en tres de las cinco mayores circunscripciones, Ciudad de Buenos Aires, Córdoba y Mendoza, y en octubre podría imponerse en las otras dos, las provincias de Buenos Aires y Santa Fe. No solo triunfó en importantes bastiones peronistas como La Pampa o Neuquén, sino también en los feudos kirchneristas de San Luis y Santa Cruz.

Con dificultades la economía argentina ha comenzado a dar señales de recuperación. Si bien los pobres del conurbano bonaerense, el principal bastión de la ex presidenta, todavía no las sienten, la gestión de la gobernadora María Eugenia Vidal está llegando a sectores cada vez más importantes del electorado y neutralizando ciertas prácticas clientelistas del pasado.

De cara a octubre, las cartas están echadas. Como insisten analistas, no se puede dar por muerta a Fernández pero tampoco minimizar la capacidad política del presidente. Con dificultades Macri ha armado una coalición multicolor con representantes de la derecha, radicales, social-cristianos, social demócratas e incluso izquierdistas. Irónicamente Jorge Fernández Díaz recoge la fórmula de macrismo-leninismo para referirse a ese magma inclasificable.

Si en octubre se repiten los resultados de las primarias, Macri habría dado un gran paso en su intento de completar su mandato y ser reelegido en 2019. De confirmarse este extremo se apartaría al peronismo del poder al menos hasta 2023, el mayor descalabro del movimiento popular desde la recuperación de la democracia en 1983.

 

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