2018: intenso e incierto año electoral en América Latina (I)

Vemos cómo las diversas variantes de la izquierda, en algunos casos con alianzas complejas, pueden imponerse en algunos países

En 2018 América Latina afrontará hasta seis elecciones presidenciales de gran calado. Votarán en Costa Rica (4 de febrero y 1 de abril si hay segunda vuelta), Paraguay (22 de abril, una sola vuelta), Colombia (27 de mayo y 17 de junio), México (1 de julio), Brasil (7 y 28 de octubre) y, eventualmente si se cumple lo establecido en la ley, Venezuela (último trimestre). A esto se agrega el relevo de Raúl Castro al frente del gobierno de Cuba (24 de febrero), aunque no de la Secretaría General del Partido Comunista que retendrá de momento.

En lo que resta de 2017 quedan los comicios de Chile (19 de noviembre y 17 de diciembre) y Honduras (26 de noviembre). Salvo en Chile, donde las opciones de Sebastián Piñera aparecen claras, en los restantes casos, incluidos todos los de 2018, la incertidumbre es elevada. No solo eso, también se observa una amplia casuística. Algunos países eligen a sus presidentes en una sola vuelta (Honduras, Paraguay y México) y otros en dos (Chile, Costa Rica, Colombia y Brasil). Si en México y Colombia (desde 2015) la reelección está prohibida, en Chile y Costa Rica es posible la reelección alterna, mientras en Brasil tras dos mandatos consecutivos y una de vacancia es posible retornar. Finalmente Honduras y Paraguay han aprobado recientemente la reelección. Distinto es el caso de Venezuela, que en su momento optó por la reelección indefinida.

En todas estas elecciones solo aspira a la reelección consecutiva el hondureño Juan Orlando Hernández, del derechista Partido Nacional. Lo hace tras modificar la legislación en su beneficio, lo que en su momento le costó a Manuel Zelaya perder su cargo. En Chile, Piñera busca retornar al poder luego de cuatro años. En Brasil, Lula intentará algo similar en el supuesto de que evite la inhabilitación para ser candidato. Tras su condena en primera instancia si un tribunal colegiado confirma su pena quedará totalmente excluido para ser reelecto.

Aunque la realidad de cada país es diferente, 2018 será decisivo para evaluar la deriva política regional y el vaticinado repliegue bolivariano, especialmente después del triunfo de Mauricio Macri en Argentina. En esta ocasión vemos como las diversas variantes de la izquierda, en algunos casos con alianzas complejas, pueden imponerse en algunos países. Lo que sí está claro, independientemente del retroceso de los gobiernos afines al chavismo es que el populismo no desaparecerá de América Latina. Si en Perú Keiko Fujimori hubiera ganado las elecciones de junio de 2016, y estuvo a pocos miles de votos de lograrlo, hoy tendríamos una populista de derechas en la presidencia de su país.

Los resultados, las estrategias y las alianzas dependerán de cómo evolucionen las cosas. Mientras en algunos casos podrá haber alternancia o al menos una cierta renovación, en otros reencontraremos a viejos personajes. Algunos de ellos se resisten tenazmente a abandonar la escena política (Lula, Piñera, López Obrador), sin dejar el sitio a liderazgos nuevos y más jóvenes.

 

Columna anterior: Chile: elecciones decisivas

¿Te gustó este contenido?