Cárcel a feminicida:  una de cal por miles  de arena (LXXVIII)

Condena al asesino de Karen y Adriana no es una concesión graciosa, es lo esperado en justicia, pero faltan muchas

Cárcel a feminicida:  una de cal por miles  de arena (LXXVIII)

Juzgado, sentenciado y condenado. Fernando González García pasó el lunes por la noche de presunto responsable a culpable del feminicidio de Karen Esquivel, instructora de un gimnasio en Naucalpan, y de Adriana Fernández, la mujer que presenció el ataque a Karen y por ello fue asesinada. Estará de por vida tras las rejas.

Un acto de justicia, nos confió en entrevista la madre de Karen, Rebeca, quien asegura que su hija pediría que su muerte no fuera en vano y que esta sentencia, dictada por una jueza, sirviera para frenar la ola de feminicidios en este país.

Sin embargo… sin embargo. Faltan muchas. De la lista –que se ha publicado ya aquí y que será publicada de nuevo en este momento– sólo se han borrado los nombres de Karen y Adriana, cuya memoria ha recibido justicia. Pero, ¿Juana N. y Maricela Calixto, acribilladas por sus esposos? La primera, atropellada en Cocotitlán; la otra, enterrada en el patio de su propia casa.

Tlalnepantla tiene el caso de Mar Desaylline González, de 25 años, violada, torturada y asesinada. Hallada hace un año, en marzo de 2017.

Otra torturada: Dulce Cristina, de 17, secuestrada en Ecatepec junto con su novio, quien fue dejado libre, pero ella no; a ella le apuñalaron varias veces el rostro y el abdomen. Otra más: Carolina Hernández, de 25, hallada hace exactamente dos años en San Salvador Atenco. Fue torturada y abusada sexualmente.

Isabel López, de 30, deshecha a golpes por su esposo, quien también la apuñaló. Ocurrió en Ecatepec, en diciembre de 2014.

Niñas como Liliana Morales Flores, de 12 años de edad, hallada una semana después de su muerte, o Evelyn, de 10, encontrada en noviembre de 2016, en varias bolsas negras, en un lote baldío en Naucalpan.

Cientos, miles, las que faltan: Martha Estela Sosa, de 18 años. Ultimada el 30 de enero del año pasado, por cuatro disparos que le propinó su pareja. Susviela Galindo Serrano, de 73, asesinada y violada, presuntamente, por su propio hijo, en diciembre antepasado. Y la lista sigue.

Interminablemente, sigue. La condena a Fernando González García es lo esperado, no una concesión graciosa. Sobre todo después de la campaña orquestada por la familia de Karen, que metió presión para encontrar al feminicida. Cosa buena, pero minúscula aún ante el reto que existe. Lo mejor sería una política pública integral que erradicara la violencia hacia las mujeres, sobre todo después de que aquí hay municipios con Alerta de Género. La condena de este criminal es una de cal por miles de arena que restan.

A estas alturas, ya van LXXVIII ediciones de esta columna desde que fue desaparecida y asesinada la niña Valeria, a quien el conductor de un transporte colectivo, en Chalco, no la dejó bajar, la ultrajó y la mató con saña. Desde que éste, es el tema insignia del CruzYGrama: así que, ¿qué tal duermen con esto, señores funcionarios del Edomex?

 

 

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