Caras largas en Grove

Cuando parecía que Williams regresaría por sus fueros con el nuevo reglamento, el equipo inglés no ha conseguido ser competitivo en 2017, en su 40 aniversario

La decepción que se vive en el seno de Williams es notoria. Nadie está contento con el desempeño del FW40. Hay caras largas. Y lo más triste es que Sir Frank no está celebrando como debiera el aniversario 40 de la fundación de uno de los equipos más emblemáticos de la historia en la F1. Para los amantes del automovilismo, otros nombres como Cooper, BRM, McLaren, Brabham o Lotus, remiten a épocas gloriosas en que los constructores británicos ejercían una influencia determinante y marcaban la tendencia a seguir en cuanto a desarrollo tecnológico se refiere.

El tenaz Frank Williams, el genial Colin Chapman o el cazador de talentos Ken Tyrrell, entre muchos otros, forman parte del colectivo imaginario de la afición. Disciplina, trabajo e ingenio son las tres palabras que resumen el quehacer de esos apasionados personajes.

Y por ello hoy resulta lamentable que escuderías con tanta solera ya no sean protagonistas o hayan desaparecido, sobre todo porque, como lo reflejó el periodista estadounidense Robert Dalye en su magnífico libro De bólidos y hombres: En Inglaterra, lo importante no es vencer, sino vencer dando la impresión de no haber hecho un gran esfuerzo por conseguirlo.

Ahora, ese ímpetu competitivo no brilla en la noche oscura de Williams, ni siquiera con la incorporación de Pady Lowe, el célebre ingeniero que contribuyó al engrandecimiento de Mercedes. Los de Grove han conseguido un solitario podio durante 2017, a manos de Lance Stroll, hijo del millonario que aporta recursos al equipo en el que también milita el veterano Felipe Massa.

Williams no es siquiera la sombra del año anterior, que hasta bien avanzando el Mundial estuvo peleando reñidamente el cuarto lugar del campeonato de constructores con Force India, aunque sin conseguir imponerse.

En cambio, en 2017, mientras que el equipo de Vijay Mallya se ha consolidado, Williams está 60 puntos abajo en la tabla, tan sólo dos más arriba que Toro Rosso. Y eso que la hija de Frank, la diligente Claire Williams, dispone de un presupuesto superior en 75 millones de euros al que utiliza la escudería de Checo Pérez. Algo pasa.

Inglaterra es una de las grandes potencias en un deporte donde sus ases del volante han sido enemigos de lo espectacular, pues basaban la carrera en su resistencia y habilidad para aguantar la presión del rival hasta que éste acababa deshecho, de manera que ellos, tan serenos e impasibles, vencían año tras año valiéndose de pilotos aficionados o privados, según opinaba Daley al hablar de su desempeño en el mítico circuito de Le Mans.

Williams necesita repuntar por el bien de su relevante pasado, y el compromiso con un nombre que debe perdurar en la Fórmula 1 porque es sinónimo de tradición y excelencia.

 

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