Campa: cual corazón, rojo y a la izquierda

A 20 años de su muerte, se le hará un reconocimiento, al inhumar su restos en la Rotonda de las Personas Ilustres

Hugo Corzo / Cruz y grama / Heraldo de México
Hugo Corzo / Cruz y grama / Heraldo de México

Valentín Campa Salazar (Monterrey, 1904-CDMX, 1999) decía —y tuve el privilegio de oírselo en boca propia— que el corazón es rojo y siempre va a la izquierda; por eso la lucha comunista no podía estar equivocada, ni carecer de emoción. Así, nosotros, los que te conocimos, tanto amigos como familiares y camaradas en general, nos regocijamos de que se haga un reconocimiento a la trayectoria del luchador social más consistente y coherente que haya existido.

El próximo lunes 25 de noviembre, justamente cuando se cumplan 20 años de la muerte de Valentín Campa, será inhumado en la Rotonda de las Personas Ilustres. La distinción seguramente sería rechazada, de entrada, por el propio Valentín, quien siempre se pensó como un compañero más, a quien le tocaba representar al grueso, pero sin particularidades que le hicieran merecer nada que no tuvieran los demás.

Él, junto con los Flores Magón —uno de los cuales, Ricardo, será su cohabitante en la Rotonda—, con Demetrio Vallejo, con los luchadores sociales de inicios del siglo pasado, fue de los primeros promotores de la convicción de poner a la clase trabajadora (obrera y campesina) primero que todos en la procuración de derechos. Correcto: como aquello de que, por el bien de todos, primero los pobres.

Valentín Campa fue perseguido y preso político, condición que se soslayó durante todo el periodo del oficialismo en este país; coherente entre los coherentes, se negó a obedecer la instrucción de la Internacional Socialista para asesinar a Trotsky; no aceptó monumentos, efigies, ni becas; criticó al capitalismo, al socialismo y al falso comunismo. Nunca calló, ni cayó.

En 1976 se presentó, sin registro, como el primer candidato independiente —aunque antes no les llamaban así, ni tenían tanto lustre, sino que más bien padecían la persecución oficialista para inhibirlos y desalentarlos— a la Presidencia del país. Consiguió, contra todo pronóstico y contra toda operación político-electoral, un millón 600 mil votos. Ganó JoLoPo, el único contendiente registrado.

El camarada Valentín Campa murió hace 20 años en un departamento de la Unidad Habitacional Tlatelolco, sin mayores enseres que los que tenía cualquier obrero. Su desempeño personal, social, íntimo, público y privado, fue consistente. Su discreción fue inversamente proporcional al gran culto que revelaron los medios de comunicación el día de su muerte: planas y planas completas sobre la hoja de vida del líder ferrocarrilero.

Lo único que habrá que lamentar, acaso, es que el camarada Campa cohabitará —además de con Flores Magón— con Vicente Lombardo Toledano, cuyo desempeño y sentido ético dentro de la grey sindical fue siempre cuestionado y criticado por el regiomontano ferrocarrilero.

Aun así, será un gran honor que se integre al camarada Campa a la Rotonda de las Personas Ilustres y se le dé la relevancia que tuvo en esta página de la historia.

Como decía su yerno, Raúl Álvarez Garín: en la lucha nos veremos.

POR HUGO CORZO
[email protected]
@HUGO_CORZO



lctl

¿Te gustó este contenido?