El camino de la economía de México


Soy un optimista de la economía de México. Creo que nuestro país no tiene otro destino más que el de la prosperidad. Pienso que, transversalmente a todas las generaciones, lo que estamos atestiguando actualmente es el desarrollo de la nación en tiempo real. Frente a nuestros ojos se transmite la película de la expansión de la riqueza. Es un privilegio mirarlo, y lo es más cuando sabemos que la única fuente de riqueza es el espíritu emprendedor y la creatividad empresarial.

Los periodistas dedicados a la economía y los negocios secretamos adrenalina cuando nos topamos con información que refleja los cambios que modelan el rumbo de la economía del país. Nuestro reto cotidiano es balancear el peso específico de cada pedazo de información. Nuestro mayor pecado —particularmente de quienes hacemos opinión y análisis—, es omitir una postura con base en principios firmes.

Celebro con gran alegría que El Heraldo de México esté de regreso, y agradezco enormemente que en estas páginas pueda nacer Un Montón de Plata, una columna que contendrá opiniones e información contextualizada sobre sucesos económicos y empresariales. Detecto que la frescura con la que arranca esta publicación despertó ya tal apetito, que auguro un éxito notorio a quienes le dieron origen.

¡Qué movimiento de arrojo! Lanzar un diario recibirá sin duda juicios sobre su pertinencia, pero nada que deba mermar el espíritu de emprendimiento de todos quienes lo iniciamos. Somos un equipo cohesionado y comprometido. En El Heraldo de México reina la buena onda. Eso garantiza que todos pondremos aquí el corazón.

Agradezco enormemente a dos personas que me han invitado a este proyecto: Raúl Rodríguez y Franco Carreño. Brindo con ellos por una amistad sólida. Confieso que no conozco a Ángel Mieres, a Roberto Henaine, ni a Alejandro Arai, los propietarios del diario. No obstante, creo que eso triplica su mérito, por cuanto garantiza libertad de expresión y significa que no fue necesario vernos a los ojos para publicar en estas páginas. Bastó con la fuerza de la palabra escrita y con la identificación de valores universales para que confiaran en mí. En verdad, gracias. No dudo que los conoceré pronto para refrendarlo.

Manifiesto mi gran admiración por la gente con la que trabajaré, varios buenos amigos de hace años: Alberto Aguilar, Rogelio Varela, Jaime Núñez, Hiroshi Takahashi, Andrés Tapia, Engge Chavarría… Nadie debe dudar que todos son profesionales de alto calibre del periodismo económico y de negocios, y que, por alguna bella razón del destino, ahora estamos juntos para crear cada día estas páginas.

Este arranque renueva el espíritu, reverdece la idea de que el periodismo económico y de negocios nos corresponde a todos los ciudadanos… porque todos hacemos economía a diario con nuestro trabajo.

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