Cambiando el discurso

En 2013, el entonces derrotado AMLO se puso muy enérgico con Enrique Peña Nieto por el número de homicidios en el país

Alejandro Sánchez / Contra las cuerdas / Heraldo de México
Alejandro Sánchez / Contra las cuerdas / Heraldo de México

Un ejemplo de cómo se acomodan los discursos en la política es el de Andrés Manuel López Obrador, quien como Presidente exige consideraciones que él nunca tuvo para sus adversarios políticos.

En 2013, el entonces derrotado López Obrador se puso muy enérgico con Enrique Peña Nieto, quien en los primeros tres meses de su gobierno experimentó el mayor número de homicidios en diversos estados del país desde que Felipe Calderón le declaró la guerra al narcotráfico.

En un tuit, el 21 de abril de 2013, Andrés Manuel escribió: En Michoacán 189 homicidios en el primer trimestre del año, el más alto en décadas. EPN deja la pantomima y atiende las calamidades del país.

Pero las calamidades en el país van de mal en peor en el arranque de su sexenio, convertido en el trimestre más violento de la historia moderna, como evidenció el periodista Jorge Ramos. Sin embargo, ante la realidad que lo sobrepasa, ayer al acudir a Veracruz, donde el pasado fin de semana un comando ejecutó a 13 personas, entre ellas a un bebé, López Obrador obviamente buscó culpables.

Duele mucho tener noticias como las de estos asesinatos viles de Minatitlán. Todo esto es fruto podrido. Todo esto que se heredó de la aplicación de una política económica antipopular y entreguista en donde lo único que les importaba era saquear, robar. El gobierno no estaba hecho para servir al pueblo, estaba convertido en un facilitador para la corrupción. Todavía tenemos que enfrentar esa inercia, esa herencia, ese fruto prohibido. Ese cochinero que nos dejaron, dijo.

Fue, sin embargo, el propio López Obrador el que prometió en campaña que desde el día uno de su administración ya no habría corrupción y que reduciría el índice de ejecuciones en el país.

En su camino por la tercera candidatura presidencial también vio la paja en el ojo ajeno en el propio Veracruz, entonces gobernado por el panista Miguel Ángel Yunes Linares.

El siniestro de Yunes Linares ofreció en campaña que en seis meses habría seguridad. Se venció el plazo y sólo ayer 16 ejecutados en Veracruz, escribió también en su cuenta de Twitter el 25 de junio de 2017.

Pero ayer, el Presidente abogó por Cuitláhuac García, gobernador de Morena en Veracruz, quien también padece cifras superiores a las de Yunes.

En Veracruz hay un gobernador honesto. Ya no es como antes que el problema eran las autoridades. Cuitláhuac García es un gobernador inteligente, con convicciones y, sobre todo, honesto para tranquilizar la paz y seguridad, declaró.

López Obrador y sus gobernantes requieren mucho más que cambiar el discurso y sermones conciliadores para impedir que la historia más violenta en el país se siga escribiendo en su sexenio.

Uppercut: Iniciadas las campañas electorales en varios estados del país, Morena en la Cámara de Diputados aprobará esta semana una la ley para juzgar a funcionarios por corrupción o delitos electorales.

Por ALEJANDRO SÁNCHEZ

@ALEXSANCHEZMX

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